La razón estriba en la alta esperanza
de vida de los españoles y en la necesidad de rebajar la cuantía de
las cuotas mensuales de los préstamos para vivienda. Al ser un
crédito de tan larga duración, se prevé
qué hacer en caso de fallecimiento
de sus titulares: los herederos decidirán si optar por continuar con
los pagos de las cuotas establecidas o decantarse por liquidar la
hipoteca, como sucede en las "hipotecas hereditarias".
40 años, luego se ampliaron hasta los
50 y ahora, incluso, algunas entidades que comercializan estos
productos las han elevado más. Pero la novedad respecto a los plazos
de amortización de los créditos
hipotecarios ha llegado de la mano de algunas empresas de
financiación personal, que han decidido confeccionar un préstamo que
se amplía hasta 90 años. ¿Se atisba una nueva "guerra de hipotecas"
en el mercado crediticio nacional? Parece que no.
Sólo se intenta dar a conocer entre
los usuarios un nuevo modo de acceso a la vivienda, con la
contratación de créditos que se asemejan a
las denominadas "hipotecas
hereditarias" comercializadas en los países del área
anglosajona y en Japón, donde es habitual que estos créditos pasen a
la siguiente generación.
Estas fórmulas permiten endeudarse
para la adquisición de una casa durante muchos años y se traspasan
de padres a hijos, como una herencia. Tienen la ventaja de
facilitar el acceso a la vivienda
desde una edad temprana, al obtener una vía de financiación muy
amplia y con una cuota mensual baja. A cambio, el endeudamiento se
perpetúa durante toda la vida de los demandantes y parte de los
pagos recaen en los hijos y nietos.
En España, las hipotecas tienen
un periodo medio de amortización de
entre 20 y 25 años, según los datos oficiales. Sin embargo,
debido al aumento de la esperanza de vida de los ciudadanos (el
Instituto Nacional de Estadística la fija en 80,9 años), las
entidades financieras ya confeccionan créditos hipotecarios más
amplios: a 50 y hasta 52 años, el máximo del que se podía disponer
hasta el momento. Hasta el momento, no son muchas las entidades
financieras que han ampliado estos plazos de amortización. Entre
ellas, destacan BBK, Caja Duero, Caja de Canarias, Caja Vital y Caja
Ávila.