El enfermero, identificado con las
iniciales O.D.Y., está acusado de practicarle sexo oral a un
paciente en una sala vecina a la que fue operado en un hospital
público de Buenos Aires en la noche del 17 de enero de 2009, según
indicaron fuentes judiciales. El tribunal dio por probado que el
acusado le dijo al paciente que había que volver a afeitar sus
genitales, luego le suministró
tranquilizantes y finalmente cometió el abuso sexual.
En su dictamen, el tribunal tomó nota
de una decena de testigos según los cuales "el damnificado se
encontraba sumamente angustiado e
incluso lloró al rememorar lo vivido". Consideró que si
bien los testigos se basaron en declaraciones del paciente, un
estudio psicológico concluyó que el denunciante "no es un fabulador"
ni tiene una "exacerbación imaginativa" que reste "verosimilitud a
sus manifestaciones", según el fallo.
Los cargos contra el enfermero se
basan en que el sexo oral es "uno de los modos de acceso carnal" que
configura "el delito de abuso o
violación". El tribunal consideró que no hay riesgo de que
el acusado huya o entorpezca el proceso en su contra, por lo que le
concedió la libertad bajo fianza.