Descubren
metazoos que viven sin oxígeno
Descubren seres
pluricelulares que viven sin oxígeno, no tienen mitocondrias en sus
células y parecen respirar sulfuro de hidrógeno. Algo que parecía
una contradicción hasta hace poco.
Hágase con
un poco de harina, agua, sal y un sobrecito de levadura viva de
panadería. Mezcle todos esos ingredientes en las proporciones
apropiadas y amase la mezcla. Dé a esa masa forma de pan y póngala
en un lugar cálido durante un tiempo, pero sin meterlo todavía en el
horno, éste puede ir precalentándose si se desea. Durante un tiempo
podrá observar el proceso de fermentación mediante el cual las
levaduras (el hongo Saccharomyces cerevisiae, en concreto) van
transformando los azúcares en energía, produciendo también, como
subproductos que arrojan al ambiente, alcohol y dióxido de carbono.
Las burbujas de dióxido de carbono harán crecer la masa y le darán
esa textura esponjosa. Cuando la masa haya alcanzado el nivel
deseado póngala en el horno y así cocerá el pan, matando a las
levaduras, desecando la masa y evaporando el alcohol en el proceso.
Una vez se haya horneado y enfriado, cómase un pedazo de ese pan,
que es uno de los productos más nobles que los humanos consumimos,
tenga en cuenta lo que vamos a contar y medite sobre lo que ha
visto.
Si tenemos cerveza o vino es también
gracias a estas levaduras, pero quizás lo que no sepa, amigo lector,
es que esa ruta metabólica fue una de las primeras que se inventaron
hace miles de millones de años, cuando en la Tierra sólo había
bacterias. Hay otras, como la que transforma el vino en vinagre o la
que transforma la lactosa en ácido láctico (que produce yogur o
algunos tipos de quesos).
La ruta fermentativa no necesita
oxígeno y fue una de las primeras formas de obtener energía y
respirar en una Tierra que carecía de ese gas.
Este tipo de ruta metabólica no es
muy eficiente y, por tanto, no produce mucha energía. Algunos de sus
subproductos son susceptibles de ser oxidados y de producir más
energía. En aquella época primordial un subproducto que era
desechable para un fermentador era alimento para otro y había, por
tanto, un proceso cíclico de transformaciones de compuestos de
carbono. Además se inventaron otras rutas basadas en el azufre o en
el nitrógeno. La ruta de fijación del nitrógeno, en concreto, fue
fundamental para la vida en la Tierra y sin ella no existiría
ninguna otra.
La aparición del oxígeno posibilitó
el desarrollo de la respiración aeróbica, mucho más eficiente en
términos de obtención de energía. También fueron bacterias las que
descubrieron esta nueva ruta metabólica. Un tipo de estas bacterias
terminó por incorporarse simbióticamente en otras células, formando
lo que serían las mitocondrias y posibilitando la aparición de la
célula eucariota.
Más tarde, la presencia de oxígeno y
el nuevo tipo de células permitió la aparición de seres
pluricelulares complejos, que necesitaban mayor aporte de energía.
Nuevos seres "despegaron" gracias a esta nueva invención y dieron
lugar a la explosión del Cámbrico, a los cordados y más tarde a
peces, anfibios, reptiles y mamíferos.
Estos seres activos, con grandes
necesidades de energía y dotados de respiración aeróbica, terminaron
por dominar las parte más visible y animada de la biosfera. Las
rutas fermentativas y otros metabolismos exóticos se quedaron para
los seres unicelulares y han estado ahí durante todo este tiempo.
Por tanto, se podría pensar que
podemos dividir a los seres de este planeta en dos tipos: los seres
unicelulares con una gran variedad de rutas metabólicas (y que
pueden tener respiración aeróbica o no) y los seres pluricelulares
que respiran oxígeno.
Pero en toda regla, sobre todo bajo
el punto de vista biológico, parece haber excepciones. Ahora se han
descubierto en las profundidades del mar Mediterráneo pequeños seres
pluricelulares que viven su vida entera sin oxígeno y rodeados por
compuestos sulfurosos que serían tóxicos para nosotros. Estos
organismos serían nuevos miembros del filo Loricifera, son
metabólicamente activos, tienen una vida animada y se reproducen con
normalidad. Todo esto en ausencia de oxígeno, algo que hasta ahora
se consideraba imposible.
Roberto Danovaro, de la Universidad
Politécnica de Marche (Ancona, Italia), y su equipo trabajaron en el
análisis de muestras extraídas de sedimentos procedentes de una
cuenca anóxica profunda hipersalina del mar Mediterráneo en busca de
señales de vida. Hasta ese momento se asumía que esos ambientes sólo
estarían ocupados por bacterias, arqueas y algún que otro virus.
Se creía que los cuerpos de animales
pluricelulares que se habían encontrado con anterioridad en ese tipo
de ambientes procedían de otros lugares ricos en oxígeno,
probablemente de aguas menos profundas, y que habían terminado por
caer allí. Sin embargo, estos investigadores pudieron en este caso
recuperar animales vivos, algunos de los cuales contenían huevos.
Una prueba que demostró que estaban vivos en el momento de su
captura se basó en proporcionar un aminoácido radiactivo (leucina) y
un marcador fluorescente. Pudieron ver que la leucina fue
incorporada a las células de estos seres.
Las especies halladas pertenecen a
los géneros Spinoloricus, Rugiloricus y
Pliciloricus. Las dos últimas se asemejan a las pulgas de agua.
Las criaturas encontradas no son espectaculares, pero tienen un
profundo significado. Además de la falta de oxígeno, los sedimentos
en donde viven estos seres tienen altas concentraciones de sal y de
sulfuro de hidrógeno (SH2).
El estudio mediante microscopía
electrónica demostró que ninguno de estos seres tenía mitocondrias,
sino unos orgánulos que recuerdan las hidrogenosomas encontradas en
aprotozoos que habitan ambientes anaeróbicos y que obtienen energía
a partir de otros gases como el sulfuro de hidrógeno.
Se especula con la posibilidad de que
estos metazoos adquirieran sus hidrogenosomas a partir de esos
protozoos. Lamentablemente, las hidrogenosomas se caracterizan por
haber perdido su genoma y una comparación genética no es posible en
este caso.
Las implicaciones de este hallazgo
puede que vayan más allá de esos oscuros lugares del mar
Mediterráneo, pues ofrece la posibilidad de que este tipo de
metazoos anóxicos puedan encontrarse en otros sitios, como debajo de
las fuentes hidrotermales oceánicas, zonas de subducción y otros
ambientes o cuencas carentes de oxígeno.
La importancia evolutiva de este
hallazgo puede ser también significativa, pues ofrece pista de cómo
podría ser los ambientes en donde proliferaba la vida primitiva
antes de que la concentración de oxígeno subiera y permitiera la
vida compleja hace unos 600 millones de años.
Se ha especulado que en otros
planetas pueda haber evolucionado una vida compleja en carencia de
oxígeno. Este descubriendo apoyaría esa tesis e iría en contra del
oxígeno como indicador universal de la posible presencia de vida
compleja en un exoplaneta. Puede que haya este tipo de seres en
planetas cuya atmósfera sea rica en sulfuro de hidrógeno.
Ahora haga un ejercicio físico súbito
y rápido. Corra los cien metros lisos, por ejemplo. Incluso si está
entrenado, las células de sus músculos no pueden respirar
aeróbicamente a un ritmo tal que les permita proveerse de energía a
la tasa requerida para ese tipo ejercicio, entonces entran en la vía
fermentativa, menos eficaz, pero más rápida, y no consumen oxígeno.
Esa ruta metabólica todavía está dentro de nosotros, después de
miles de millones de años, en las células de nuestro cuerpo, quizás
consumiendo los hidratos de carbono obtenidos de un trozo de pan.

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