Se propone que
no se penalicen los contratos temporales y que se estudie
la implantación del modelo austríaco, por el que las empresas crean
un fondo de indemnización por despido para los trabajadores que
pueden llevarse a su nuevo puesto.
El texto destaca sobre el modelo
austríaco que es una fórmula que podría
incrementar la estabilidad en el
empleo y una movilidad laboral "más sana".
El Gobierno también quiere que se
fomente el contrato de fomento
estable creado en 1997, que contempla una indemnización por
despido de 33 días. Este contrato se utiliza sólo actualmente para
los jóvenes de entre 18 y 29 años, los parados de larga duración,
los mayores de 45 años y los minusválidos.
Para los contratos de fomento de la
contratación indefinida el Gobierno propone que se valore la
posibilidad de aplicar, con carácter transitorio y excepcional, la
"exención" de una parte de los costes extintivos de los despidos
colectivos y objetivos, "sin afectar a los derechos de los
trabajadores". Así, se propone que el
Fondo de Garantía Salarial (Fogasa), u otro organismo similar,
pague el 40% de las indemnizaciones a los trabajadores afectados por
despidos colectivos de empresas de más de 25 empleados. Hasta ahora,
se responsabilizaba de las indemnizaciones de empresas con menos de
25 trabajadores.
Dos modalidades de
contratación parcial
En cuanto a la
contratación parcial, el
Gobierno se inclina por eliminar la posibilidad de realizar horas
complementarias y sigue apostando por
dos modalidades: una con horario cierto y fijo de trabajo,
sin posibilidad de alterarlo, y otra en la que el empresario podría
cambiarlo con un preaviso mínimo a determinar y en el que se podrían
acordar horas extras.
Las
bonificaciones a la contratación quedarían limitadas a los
de horario cierto y fijo celebrados con carácter indefinido. Se
mantendrían también para los de duración determinada actualmente
bonificados (discapacitados, víctimas de violencia de género y
personas en exclusión social). Para favorecer a los jóvenes, el
Gobierno quiere centralizar las bonificaciones en los de 16 a 30
años con especiales problemas de empleo.
Además, plantea en materia de
contratos de formación que la edad máxima de sus
beneficiarios se eleve de 21 a 24 años, que tengan una exención
total de las cotizaciones de empresarios y trabajadores durante toda
su vigencia siempre que no sean de sustitución de plantilla, que
tengan reconocida la prestación por desempleo y que el salario sea
el equivalente al mínimo interprofesional en el segundo año de
vigencia.
La
mejora de los servicios públicos de empleo, corregir las
restricciones que tienen las empresas de trabajo temporal son otras
de las medidas que contempla el nuevo documento de Trabajo.