Por este motivo se está extendiendo
por nuestro país un método anticonceptivo permanente
menos invasivo que la tradicional
ligadura de trompas y que no precisa de intervención
quirúrgica ni anestesia, conocido como Essure.
Esta técnica, que puede practicarse
en menos de 10 minutos en
hospitales y centros de salud gracias a un médico formado para
aplicarla, llegó a nuestro país hace ocho años, y desde entonces más
de 30.000 pacientes se han sometido a ella.
El tratamiento consiste en introducir
una especie de muelle expansible de 4 cm de largo, compuesto de
titanio y microinsertos flexibles, en las trompas de Falopio a
través del cuello del útero, sin
necesidad de realizar ningún tipo de incisión. Durante los
tres meses posteriores a la intervención, el organismo forma una
barrera natural alrededor de los insertos que evita que los
espermatozoides alcancen el óvulo. Además, según las mismas fuentes,
se trata de un método de los más eficaces, con un 99,8% de eficacia
y una tasa de embarazo del 0,15%.
De hecho, según el estudio dirigido
por el jefe del Servicio de Obstetricia y Ginecología del
Hospital Reina Sofía de Córdoba, Eduardo Arjona, que incluyó a
más de 4.000 mujeres que utilizaron esta técnica, revela que
el 99% estaba satisfecha con su
eficacia, el 85% no había referido molestias y hasta tres
de cada cuatro se incorporaron al trabajo el mismo día de someterse
al tratamiento.
La franja de edad preferida para su
uso es entre los 35 y los 40 años, y el 64% de las pacientes opta
por esta anticoncepción definitiva
cuando ya tiene dos hijos, según las conclusiones de dicho
informe. Además, la implantación de Essure está financiada
por el
Sistema Nacional de Salud.