El acto conmemorativo tuvo
lugar en los jardines de la mansión
presidencial, en una mañana que amaneció lluviosa y gris, a
diferencia de la luminosa marcada por los atentados terroristas del
11 de septiembre de 2001. Obama estuvo acompañado de su esposa
Michelle, quien vestía
riguroso luto.
Después de esta solemne
conmemoración, el presidente, en este su primer aniversario del 11-S
desde que llegó al poder, se ha trasladado al Pentágono -la sede del
departamento de Defensa de EE UU que fue también objeto de los
atentados de aquél día- donde se ha
reunido con los familiares de las víctimas. Allí ha
asegurado que EE UU "nunca titubeará en la persecución de Al Qaeda y
sus aliados extremistas".
Al recordar a las víctimas, subrayó
que "una vez más nos detenemos y volvemos a rezar como una nación" e
indicó que el aniversario sirve para recordar "la belleza y el
significado" de las personas "inocentes" que murieron durante los
ataques.
El último de los aviones
En este lugar, en el que se estrelló
el último de los aviones, minutos antes de las 10 de la mañana de
aquel día, fallecieron 184 personas, civiles y militares.
Por su parte, la ciudad de
Nueva York, ha guardado un minuto de silencio en tributo a las
víctimas de los atentados contra las Torres Gemelas para conmemorar
el octavo aniversario de unos ataques en que
murieron casi tres
mil personas.
"Mientras nuestros corazones se
vuelven hacia aquellos a los que perdimos, también
recordamos a todos los que
espontáneamente ayudaron a quienes pudieron y como
pudieron", aseguró el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg,
antes de pedir que los asistentes se unieran al homenaje en recuerdo
de las víctimas.