Con cierto don para los negocios,
Briatore se hizo un hueco en la
Fórmula 1 en 1989 gracias a su habilidad para 'convertir en
oro' todo lo que tocaba, como fue la rápida expansión de la marca
Benneton en Estados Unidos. De ahí, pasó al mundo a la
Fórmula 1 con la firma
textil y demostró tener un talento innato para reconocer a los
pilotos de futuro, como fue su apuesta por un jovencísimo
Michael Schumacher, ya con
él al frente de su escudería.
A lo largo de los años,
Briatore ha representado a
varios pilotos y mantenía hasta la fecha una cuenta de clientes
importante, entre los que se encuentran Fernando
Alonso, Giancarlo
Fisichella o Heikki
Kovalainen. La sanción de
la FIA también le privará de ese 'capricho'.
Dinero, mujeres y
oscuridad
Sonados fueron sus romances con
famosas 'top models' o los
dispendios monetarios realizados en sus vacaciones (fiestas exóticas
con la jet-set en su lujoso local de Porto Cervo, en Cerdeña), así
como los caros regalos con los que alimentaba su círculo de
amistades.
Entre las mujeres que ocuparon el
corazón del magnate, Elisabetta
Gregoraci tiene un puesto de privilegio, al ser su actual
esposa. Pero por Briatore pasaron mujeres de la talla de Naomi
Campbell, Heidi Klum, Eva Herzigova o
Elle McPherson.
Además del borrón que le ha apartado
"de por vida" de la Fórmula 1,
Briatore ya tuvo problemas con la ley en sus años de
juventud, cuando fue arrestado por una estafa, condenado a un año y
seis meses de cárcel en Bérgamo y a otra condena de tres años en
Milán. Curioso es que esta última nunca fue cumplida tras fugarse a
las Islas Vírgenes norteamericanas, aunque pudo regresar a
Italia posteriormente por
la intermediación de su gran amigo,
Silvio Berlusconi.
Entre sus propiedades más llamativas,
el millonario italiano cuenta en su haber con una maravillosa villa
en el golfo de Pevero, un
carísimo yate y una mansión denominada curiosamente
“El León Bajo el Sol”, en
Malindi (Kenya), aunque más correcto sería decir que, en estos
momentos, Briatore está más a la sombra que nunca.
Su futuro es una incógnita. Calla de
momento, no se pronuncia y no ha desvelado cuál será su siguiente
paso. Descabellado sería pensar que este león indomable no volverá a
ver la luz del sol y que su vida en el mundo de los negocios ha
llegado a su fin.
