El funcionamiento de la vacuna es
sencillo: una vez inyectada, eleva el nivel de anticuerpos en la
sangre y, por tanto, deja la droga inactiva antes de que el usuario
empiece a notar sus efectos en el
cerebro, según un estudio publicado este lunes en
Archives of General Psychiatry.
Bridget Martell, científica
del Departamento de Medicina de Yale, y otros investigadores
probaron la vacuna durante 24
semanas en un total de 115 adictos a la cocaína.
Los científicos inyectaron cinco
vacunas a 58 personas durante el desarrollo del programa, en tanto
que a otros 57 les suministraron
inyecciones de placebo a lo largo de doce semanas.
El resultado de la prueba, aunque
alentador, apunta no obstante un dato no tan favorable, dado que
solamente el 38 por ciento
de los vacunados produjeron los niveles adecuados de anticuerpos y
aquellos que sí los generaron únicamente los retuvieron durante dos
meses.