Se lanza la carrera para
presidir la futura UE
La presidencia de la UE
está comenzando a atraer candidatos. El primer ministro de
Luxemburgo, Jean-Claude Juncker (de centro-derecha), y presidente
del Eurogrupo desde 2004, ha declarado en una entrevista que publica
hoy el diario francés Le Monde que estaría interesado en ser el
próximo presidente de la UE.
"Si me hacen una propuesta no tendría
razón para no escucharla", aunque "con la condición" de que vaya
acompañada de "ideas ambiciosas para ese puesto", declara Juncker en
la entrevista, la primera indicación de su interés en aspirar al
cargo para el que hasta ahora sonaban nombres como el del ex primer
ministro británico Tony Blair, el primer ministro holandés
Jan Peter Balkenende o el ex presidente del Gobierno español,
Felipe González, aunque este último ha reiterado en que no está
interesado en el puesto.
Juncker ha criticado la candidatura
de Blair porque, en su opinión, "no existe ningún ámbito" en el que
Reino Unido haya demostrado una "verdadera inspiración europeísta"
en los últimos diez años, excepto en materia de defensa. Y, según
Juncker, Europa necesita que su representante en el exterior sea
también capaz de "asegurar su cohesión interna".
Sin embargo, la candidatura de Blair
está ganando impulso. El primer ministro británico, Gordon Brown, ha
encargado a dos de sus funcionarios más experimentados que hagan
campaña en las capitales europeas a favor de la candidatura de
Blair, según ha sabido el diario The Guardian. En los
círculos del gobierno laborista se cree que si no se lleva a cabo
una campaña dinámica, el ex primer ministro perderá su oportunidad.
Las dos personas encargadas por Brown
para la tarea son John Cunliffe, su asesor de más alto rango en
cuestiones europeas, y Kim Darroch, el embajador británico para la
UE. El ministro de Exteriores, David Miliband, entró ayer de pleno
en la campaña a favor de Blair al afirmar que sería "muy bueno para
Reino Unido y también para Europa".
Brown ha desmentido que haya dado
instrucciones concretas para lanzar la candidatura de Blair, aunque
ha reconocido que si se aprueba el Tratado de Lisboa apoyará a su
predecesor si éste se presenta para el cargo.
Según The Guardian, personas
cercanas al Gobierno laborista están preocupadas porque el ex primer
ministro no se ha comprometido activamente en la defensa de su
candidatura hasta el momento, ni siquiera ha indicado su interés por
el puesto, y esta semana los líderes europeos comenzarán ya a
mantener conversaciones informales sobre los candidatos, dado que se
espera que el presidente checo, Vaclav Klaus, ratifique el Tratado
de Lisboa en las próximas semanas. Una fuente gubernamental ha dicho
a The Guardian que "La candidatura de Tony [...] no está en
el mejor de los lugares. Necesitamos que nuestras embajadas en todo
el mundo apoyen a Tony pero no pueden hacerlo si no hay un liderazgo
por su parte".
En el círculo de Blair, se cree que
lo que éste no desea es sufrir una humillación en el caso de ser
vetado por algún líder europeo, como sucedió con el ex primer
ministro belga, Guy Verhofstadt, cuando fue el propio Blair quien le
vetó para el cargo de presidente de la Comisión Europea en 2004.
La posibilidad de que Tony Blair
presida la Unión Europea no sólo despierta recelos en el resto de
Europa, donde se le percibe como el responsable de la división
política en el continente a raíz de la guerra de Irak, sino también
en su propio país. El veterano periodista y escritor conservador Max
Hastings califica en el Daily Mail la posibilidad de que
Blair presida la UE de "grotesco insulto a la democracia".
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