"Igual que como tomamos la
determinación para establecerlo,
igual haremos para derogarlo", había afirmado horas antes
Micheletti en la televisión local.
La derogación del decreto también era
una petición del presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya,
para iniciar un diálogo esta semana que
podría resolver la crisis política
que afecta al país.
Búsqueda de una solución
Zelaya fue derrocado por los
militares y expulsado del país el pasado 28 de junio y fue
sustituido por Micheletti, quien ahora ha admitido que la forma en
que los militares sacaron de Honduras a Zelaya
"fue un error", en
declaraciones a la revista brasileña Veja.
"Sí, fue un error. Los militares
deberían haberlo llevado a los tribunales, pero decidieron sacarlo
del país para evitar un
derramamiento de sangre. Por eso decidieron llevarlo a
Costa Rica. (En Honduras) No habría una prisión segura para él",
afirmó Micheletti.
"Definitivamente es una decisión que tomaron algunos sectores (a los
que no mencionó) y van a ser
castigados de conformidad con la ley", indicó Micheletti en
rueda de prensa junto a la legisladora republicana estadounidense
Ileana Ros-Lehtinen, que llegó este lunes a Honduras para apoyar al
Gobierno de facto. "Estoy totalmente seguro que
serán llevados a los tribunales, como corresponde a
cualquier error que se haya cometido" al haber expulsado a Zelaya
del país, añadió Micheletti.
Por su parte, el presidente depuesto
declaró este lunes, cuando se cumplen cien días de su derrocamiento,
que la Embajada de Brasil, donde permanece desde el 21 de
septiembre, ofrece seguridad para
la firma de un acuerdo que ponga fin a la crisis.
Para el próximo miércoles está
prevista la llegada a Tegucigalpa de una
misión de cancilleres de
diez países de la Organización de Estados Americanos, en un nuevo
intento por lograr una solución política negociada a la crisis.