Ya sólo
visualmente produce más
adrenalina que su antecesor: su poderosa calandra de cinco puntas,
faldones laterales, alerón trasero y una llamativa toma de
ventilación para el motor en el capó le dan un aspecto imponente, al
cual también contribuyen las
llantas exclusivas de 18 pulgadas con neumáticos de 225. A
pesar de todos estos signos visuales de potencia, su diseño
deportivo da una impresión general bastante escueta, evitando que la
estética del nuevo MPS resulte exageradamente llamativa, como ocurre
con otros compactos.
El interior también ha sido
decorado a conciencia, y
Mazda ha querido conferirle un aspecto marcadamente dinámico.
Además, los asientos con unos pronunciados apoyos laterales, la
costuras rojas en diversos puntos y un indicador de presión de la
sobrealimentación entre el cuentarrevoluciones y el velocímetro son
pistas que indican que bajo su hendido capó alberga un corazón de
sangre hirviente.
Inhibidor
de testosterona
Ahora sólo queda pulsar el botón de
arranque, pisar el pedal de aluminio y hacer chirriar las ruedas.
Pero el vehículo no sale a la carrera con toda la fogosidad que sus
260 CV y 380 Nm nos harían
suponer. Aunque toda su desbordante
potencia recae únicamente sobre el eje delantero, las
ruedas no giran sobre el asfalto desenfrenadas y echando humo, ya
que el MPS cuenta con dos "inhibidores de testosterona" que suavizan
la arrancada.
El primero se trata de un
sistema electrónico que
limita el par máximo transmitido al eje. En las tres primeras
marchas, la curva de par disminuye progresivamente hasta que se
alcanzan las 3000 rpm, con lo que se reducen las vibraciones en la
dirección hasta un nivel aceptable.
Pero Mazda recurre a otro truco más
para evitar que las ruedas giren
en vacío: la distribución variable de par entre las ruedas.
Si una de ellas pierde adherencia, el diferencial delantero
autoblocante transmite parte de la fuerza a la otra rueda. Así, una
arrancada a tope desde parado con el firme seco tiene como resultado
una reducción del desgaste de las gomas y de la vibración propia de
este tipo de dirección.
Hasta 250 km/h
Gracias a este "amansamiento" y su
sonido deportivo
increíblemente contenido, el Mazda 3 MPS puede dar la impresión de
no ser capaz de desatar un huracán tan potente como el que cabría
esperar dados sus 260 CV y sólo 1,4 toneladas. De todas maneras,
Mazda anuncia una aceleración de 6
segundos que todavía está por comprobar en nuestra prueba
práctica. El vigoroso compacto nipón alcanzó, eso sí, los 250 km/h
sin problemas en nuestra primera prueba por carreteras alemanas, si
bien la aceleración se vuelve algo perezosa a partir de los 200.
El
motor de cuatro cilindros entrega un abundante par motor en
una amplia franja de revoluciones que llega casi a las 7000, hasta
el corte de inyección. Aunque el comportamiento del cambio de
marchas es correcto, la caja podría ser algo más precisa y
engancharse un poco menos. También cabe observar que si hacemos un
uso prolongado de la
abundante potencia turbo que el 3 MPS pone a nuestra disposición,
habrá que contar con un consumo bastante superior a los 9,6 litros
prometidos por Mazda.
Por otro lado, el
tope de la gama 3 también
puede conducirse relajadamente y utilizarse como un compacto
familiar normal y corriente, porque la dureza de la suspensión no
resulta exagerada para un uso cotidiano. No obstante, la
configuración del tren de rodaje
es eminentemente deportiva y resulta especialmente indicada para una
conducción dinámica. La rápida expansión de los elementos de
suspensión garantiza una adherencia magnífica incluso en un firme
muy irregular.
El
bajo índice de balanceo en curvas rápidas de su carrocería,
su extremada rigidez torsional y el excepcional comportamiento de la
dirección en virajes hacen del Mazda 3 MPS un vehículo de placer
ideal para los "locos de las curvas" más exigentes. También en
autopista, a máxima velocidad, la seguridad es prácticamente total,
y se pone de manifiesto el efecto de los elementos aerodinámicos.
Por último, los potentes frenos
que equipa contribuyen a la sensación de seguridad.
Precio asombrosamente
económico
El MPS no solo satisface las mayores
exigencias en lo que a dinámica de
fuerzas transversales y longitudinales se refiere, sino que
tampoco se queda corto en lo tocante a equipamiento. El
precio mínimo de 29.570
euros incluye de serie un completo paquete de seguridad, elevalunas
eléctricos, climatizador, radio-CD, pintura metalizada, programador
de velocidad, asistencia al cambio de carril, sensor trasero de
ayuda al aparcamiento, volante de cuero y asientos delanteros
calefactados.
Además se incluye un
sistema de navegación integrado y faros de doble xenón,
equipo de sonido Bose, sistema de apertura y arranque sin llave y
conexión Bluetooth para el manos libres. Completamente equipado, el
Mazda 3 MPS se queda rozando los 30.000 euros, la solución más
económica del segmento compacto deportivo.
Conclusión
Actualmente no existe ningún otro
compacto que ofrezca más prestaciones por tan poco dinero,
y además, con un diseño y un equipamiento magníficos. Y aunque los
260 CV del 3 MPS recaen únicamente sobre el eje delantero, éste rara
vez se ve desbordado.
Por lo demás, este compacto ofrece un
razonable equilibrio entre un alto nivel deportivo y una buena
capacidad de uso cotidiano. Pero al fin y al cabo, este coche está
hecho para disfrutar al máximo del placer de conducción, que por
desgracia, en la práctica se salda con un
consumo demasiado elevado.