Alarma por 'Copyright' mundial
en la red
La negociación secreta de
un acuerdo comercial mundial que autorizaría a las empresas y
propietarios de derechos a exigir a los proveedores de acceso a
Internet la vigilancia sobre el tráfico de sus clientes ha desatado
la alarma de los internautas. De las negociaciones para redactar el
Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA) se tienen noticias desde
el año pasado, pero la semana pasada trascendió un documento de la
Unión Europea en la que explicaba a sus estados miembros la posición
de Estados Unidos, que se ha reservado la redacción del capítulo
dedicado a Internet.
Aunque formalmente se trata de un
acuerdo mundial para combatir la falsificación, el texto incluye una
propuesta sobre Internet. Grupos civiles han remitido una carta al
presidente norteamericano en el que critican el secretismo sobre
estas negociaciones, que contradice la política de transparencia
anunciada por Obama.
El acuerdo, en cuya negociación
intervienen unos 40 países desde Estados Unidos a la Unión Europea
pasando por importantes países asiáticos, como Japón y Corea, empezó
a trabajarse en secreto bajo el mandato de Bush y prosigue ahora. La
semana pasada hubo una nueva reunión en Seúl y en enero se celebrará
otra en México. El documento propone perseguir a quienes elaboren o
distribuyan programas que desactiven DRM (sistemas anticopia) y
obliga a los proveedores de acceso a Internet a controlar el tráfico
de sus clientes para evitar el intercambio o distribución de
material protegido por copyright. Actualmente, en muchos
países, los proveedores de acceso no son responsables de la conducta
telemática de sus clientes salvo que tengan noticia, documentada por
la administración o un juez, de que infringen la ley.
En la citada carta se reclama que
ACTA, como un instrumento que afecta a las leyes y políticas de
múltiples naciones, "debería ser negociado públicamente", a la vista
de todos. "Sin el necesario balance entre intereses" se puede dañar
la economía y el bienestar cívico, añaden. Estados Unidos ha
comentado el documento a empresas y distintos grupos pero bajo la
obligación de confidencialidad lo que les impide participar en un
debate público o dar detalles sobre el proyecto. La propia UE, al
informar de la propuesta de Estados Unidos, habla de que ha recibido
información oral sobre el mismo.
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