El castillo de Bran, como se llama la
fortaleza medieval del siglo XIII
del más famoso de los vampiros, fue devuelto al archiduque hace tres
años, aunque hasta ahora ha sido administrado por el Estado.
La fortaleza, que se encuentra en la
provincia de Brasov (centro de Rumanía), le fue incautada a la
familia real de Rumanía por el Gobierno comunista en 1948.
Bran es uno de los
grandes atractivos turísticos
del país por su supuesta relación con el conde Drácula y con su
inspirador, el señor de la guerra del siglo XV Vlad Tepes, y no por
su mucho más comprobada historia como residencia de la familia real
en la época de oro de este país balcánico, entre finales del siglo
XIX y principios del XX.
La mayoría de los especialistas creen
que Vlad Tepes nunca vivió en esa fortaleza, pero la leyenda y las
oportunidades de negocio pueden más que la historia. En sus
alrededores, decenas de comerciantes
venden camisetas y recuerdos
con el rostro y la marca del mítico vampiro.