El domingo pasado, un
excursionista tuvo una lipotimia con riesgo de sufrir una
cardiopatía y necesitaba urgentemente bajar de la montaña de
Montserrat para ser medicalizado. La enfermera de la
Cruz Roja que lo atendía propuso bajarlo en el tren cremallera
para evitar
colapsos de tráfico.
Pese a la
gravedad del paciente y la necesidad del traslado, los
trabajadores del tren se negaron a ponerlo en marcha hasta que los
voluntarios que lo evacuaban pagaron su billete. De hecho, llegaron
a retrasar hasta cuatro minutos la salida hasta que compraron el
ticket.
Según
Ferrocarrils de la Generalitat, la discusión se produjo porque
el traslado se debería haber hecho por
ambulancia o helicóptero medicalizado tal como marca el
protocolo de los servicios médicos de Montserrat.