Sólo un uno por ciento de los hombres a
los que se administró el anticonceptivo concibieron a una criatura
en un período de dos años, lo que se considera un buen resultado.
No hay ningún anticonceptivo cien por
cien seguro y así cada año aproximadamente un 2% de las mujeres que
toman la píldora se quedan embarazadas.
La inyección de testosterona se probó
en un grupo de chinos sanos y
fértiles de entre veinte y cuarenta y cinco años, todos los
cuales habían sido padres en los dos años anteriores. Sus esposas
tenían entre dieciocho y treinta y ocho años y no sufrían ningún
problema de infertilidad.
Según el doctor Yu-Qun Gu, del Centro de
Investigación Nacional de Planificación Familiar, de Pekín, que
dirigió el estudio, el régimen anticonceptivo hormonal puede ser
una alternativa nueva y viable
para el hombre.Los
varones recibieron inyecciones mensuales de 500 miligramos de
undecanoato de testosterona en aceite de semilla de té durante un
período de dos años y medio.
No se observaron efectos secundarios
y la fertilidad de los voluntarios volvió a sus niveles habituales
una vez suspendido el tratamiento.
Interrumpe la producción de esperma
Las inyecciones de testosterona
reducen los niveles de dos substancias reguladoras del cerebro, la
hormona folicoestimulante y la hormona luteinizante o lutropina.
De esa forma se
interrumpe la producción de esperma aunque el efecto es
reversible: la cuenta de espermatozoides regresó a su nivel normal
entre cuatro y seis meses después del fin de las inyecciones.
Según el científico que dirigió el
estudio, es preciso, sin embargo, seguir las pruebas con especial
atención a eventuales problemas
cardiovasculares, de próstata o de comportamiento.