El vuelo AF443, que despegó a las
19.00 horas de Río, tenía previsto
aterrizar a las 11.15 horas en el aeropuerto
parisino Charles de Gaulle y llevaba en su interior 216 pasajeros y
12 miembros de la tripulación.
El director general de Air France,
Pierre-Henri Gourgeon, ha comparecido ante la prensa en el
aeropuerto Roissy Charles de Gaulle y ha sentenciado: "Estamos ante
una catástrofe aérea".
Previamente, la compañía confirmó a
través de un comunicado que su avión desapareció de las pantallas de
radar después de haber atravesado una zona de "turbulencias fuertes"
hacia las 04:14 horas (02:14 GMT) cuando sobrevolaba el océano
Atlántico. En ese momento se recibió un mensaje automático desde el
avión que indicaba un fallo en el circuito eléctrico
lejos de la costa.
El director de comunicación de Air
France, François Brousse, ha mencionado la posibilidad de que el
aparato hubiera sido alcanzado por un rayo dadas las circunstancias
meteorológicas de la zona de turbulencias y tormentas que atravesó.
Por su parte, fuentes
aeroportuarias declararon que
"no hay esperanza"
para el vuelo.
Nacionalidad de los desaparecidos
La mayoría de los pasajeros que
figuran en la lista de embarque del avión
son de origen brasileño,
según el ministro de Transportes francés, Jean-Louis Borloo, quien
ha declarado que además había 40 franceses y 20 alemanes, según la
emisora France Info.
Borloo no ha dado detalles de las
nacionalidades de los otros ocupantes del aparato, aunque desde
Italia un portavoz de la organización Trentini nel Mondo han
confirmado que tres italianos de la
ciudad de Trento viajaban a bordo.
Por su parte, fuentes del Ministerio
de Asuntos Exteriores han asegurado que
no tienen constancia de que
ciudadanos españoles viajaran en el avión de Air France. De
momento, añaden, no ha habido llamadas de personas que pudieran
tener sospechas de conocer a algún familiar o amigo que estuviera a
bordo del avión.
Mientras tanto, un dispositivo
internacional, en el que participan buques de las armada de Brasil,
así como aviones de España y Francia, rastrea la zona en la que las
autoridades brasileñas perdieron el contacto con el avión en busca
del aparato.
El último contacto de los
controladores aéreos se produjo cuando el avión
volaba en las
cercanías de las aguas de Cabo Verde.