Los goles de
Samuel Eto'o en la primera mitad y de
Leo Messi en la segunda
han coronado al Barça, que logra un histórico triplete.
El Barcelona de Pep Guardiola –así
debe ser el título– demostró al mundo que
es el mejor equipo de fútbol que
existe sobre el planeta, ya tiene la triple corona. Ganó
su tercera Copa de Europa, véase Champions, al actual campeón, el
Manchester United, que claudicó primero y rabió después, cuando ya
se vio perdedor y comenzó la caza del tobillo rival. Fea manera de
entregar el cetro a un equipo de ensueño.
Fue el
premio que el buen fútbol merecía, citando en Roma a sus
mejores defensores, Barcelona y Manchester United, dos formas de
llegar a la red: unos mediante el toque, otros por la zancada.
Triunfó la propuesta azulgrana: ganar jugando bien. Nadie echó de
menos a nadie y si el castillo no se derrumba como sucedió hace unos
años, el dominio azulgrana huele a dinastía.
Crecido por su mejor percha,
el Manchester comenzó el partido
envalentonado, con
Cristiano Ronaldo, su tipo más cool, acaparando ocasiones y
cercando los dominios de Valdés. "Sus centrocampistas son muy
intimidables", se había oído en el vestuario inglés. Solemne
tontería.
La respuesta del Barcelona a tanto
amago rival sonó a tortazo. Iniesta
ató el balón a su bota y fue atravesando armarios para darle al
balón a Eto’o: ¡ay! de la
cintura de Vidic, rota en sus bisagras por el quiebro del camerunés
y ¡vaya! con las manitas de Van der Sar, dobladas por el disparo que
embaló a la red.
Y se acabaron las tonterías. Al toque
de corneta de Pep, Xavi compró el
balón y ya no hubo quien se lo quitase. Apenas sí llegaron
ocasiones en ambas porterías, pero fue más cuestión de sensaciones:
el Manchester United quedó retratado, persiguiendo fantasmas. Quizás
Alex Ferguson –algo así
como Aragonés en versión guiri– se equivocó en su planteamiento. Ya
es igual sí lo hizo.
La entrada al campo de Tévez en la
segunda mitad no alteró el panorama, es más, despobló el centro del
campo del United, por el que camparon a su antojo las camisetas
azulgrana. Henry, Eto’o y Xavi rozaron el segundo gol y el partido,
casi por pura inercia, pareció virar hacia el área de Valdés. Fue el
momento de Gerard Piqué y Touré, inmensos en su baile con
Ronaldo, Rooney y demás. Nadie pudo con ellos.
Messi, con la cabeza
Porque era una final y porque el
Manchester era el campeón por algo, el dominio azulgrana no quedó
cerrado hasta el minuto 70. Curiosa la historia protagonizada por el
único jugador que aún no había pedido los focos:
Leo Messi, atascado con
los pies durante todo el patido, optó por el último recurso y cuando
el centro de Xavi llegó a su altura elevó su cuerpercillo girando la
cabeza hacia un lado y mandando el balón al otro, muy lejos de los
tentáculos de Van der Sar. El argentino, máximo goleador de la
Champions con nueve goles, sentenció el partido y resolvió el debate
que le mide a Cristiano Ronaldo.
Por mucho que el Manchester United
renegara, el partido fue muriendo sin que apenas inquietara la
victoria del Barcelona. No supieron
perder y Scholes a poco le parte la pierna a Busquets.
Pitó Bussaca y el Barcelona cerró los
mejores nueve meses de la historia, donde nadie pudo pararle. Por
fin Guardiola pudo respirar.
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Ficha técnica:
2 - FC Barcelona:
Valdés; Puyol, Touré Yayá, Piqué, Sylvinho, Busquets, Xavi, Iniesta
(Pedro, m.92), Messi, Eto'o y Henry (Keita, m.71).
0 - Manchester United:
Van der Sar; O'Shea, Ferdinand, Vidic, Evra, Carrick, Anderson (Tévez,
m.46), Giggs (Scholes, m.75), Park (Berbatov, m.66), Rooney y
Cristiano Ronaldo.
Goles: 1-0, m.10:
Eto'o. 2-0, m. 70: Messi.
Árbitro: Massimo
Busacca (SUI). Mostró cartulinas amarillas a Piqué (m.16), Cristaino
Ronaldo (m.78), Scholes (m.80) y Vidic (m.90+3).
Incidencias:
Asistieron al encuentro unos 72.000 espectadores, en la final de la
Liga de Campeones de la temporada 2008-2009 disputada en el Estadio
Olímpico de Roma.
En el palco presidencial, el Rey de
España, Juan Carlos I, encabezó la representación de autoridades
junto con el Príncipe Guillermo de Inglaterra y el presidente del
Consejo de Ministros italiano, Silvio Berlusconi. También estaban
presentes el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Josep
Montilla, además de los alcaldes de Barcelona y Roma, Jordi Hereu y
Gianni Alemanno, respectivamente, entre otras personalidades.