Richardson, de
45 años, se encontraba
ingresada en la unidad de cuidados intensivos del Lenox Hospital
Hill de Nueva York, donde la acompañaban su madre, la actriz Vanessa
Redgrave, y su marido, el actor Liam Neeson.
La actriz
se casó con Neeson (en segundas nupcias) en
1994, tras rodar juntos la
película Nell, de Jodie Foster. Tuvieron
dos hijos: Michael, de
trece años, y Daniel, de doce.
Durante una clase
Richardson estaba
recibiendo una clase particular
de esquí en una pista para principiantes cuando se cayó.
Un portavoz de las pistas aseguró
que, tras lo ocurrido, su instructor la atendió en cuestión de
segundos, y que en un principio no vio
ninguna lesión o herida.
De hecho, la actriz se levantó
e incluso bromeó con su instructor sobre el accidente. Sin embargo,
de regreso a su habitación de hotel, una hora más tarde empezó a
quejarse de
dolores de cabeza.
Cuando ocurrió el accidente, Neeson
rodaba la película Chloe en Toronto, junto a la actriz
Julianne Moore .
La edición digital del diario
New York Post informó de que la familia de Richardson había
decidido la desconexión de los aparatos que la mantenían con vida,
dado su estado de
muerte cerebral.
Elegante y discreta
Natasha Richardson, el penúltimo
eslabón del clan Redgrave, desarrolló una carrera artística marcada
por la profesionalidad, la elegancia y la discreción, valores que le
pusieron a las órdenes de Paul Schrader o Volker Schlöndorff en cine
y que le reportaron un premio Tony
en teatro.
Richardson siempre arrastró el peso
de ser hija de una de los miembros fundadores del free cinema
inglés, Tony Richardson, y una gran dama de la escena y el cine
británicos, Vanessa Redgrave, y con una carrera cinematográfica
notable pero nunca brillante, fue en las tablas de Broadway donde
vivió sus mayores éxitos.
Allí consiguió la difícil tarea
de reinventar el personaje de Sally Bowles, la protagonista de
Cabaret de Bob Fosse,
que, en las manos de Sam Mendes, le reportó el máximo galardón del
mundo teatral en 1998 y la consagró como una
actriz polifacética.
En su camino hacia la autonomía
artística se cruzó también el actor irlandés Liam Neeson, con el que
formó una de las parejas menos problemáticas de Hollywood.
Uno de sus primeros papeles
relevantes en el cine fue en la película
Gothic (1986), de Ken
Russell, en la que interpretó a la escritora Mary Shelley, para
después trabajar con Paul Schrader, que le dio el protagonismo
absoluto de Patty Hearst
(1988).
Schrader volvería a contar con
ella en El placer de los extraños (1990), por la que fue
reconocida como la mejor actriz británica por el
Evening Standard.
Con Paul Newman
Ese mismo año -en el que también
estrenó Creadores de sombras
junto a Paul Newman-, el alemán Volker Schlöndorff le dio un doble
papel en El cuento de la
doncella..
En diciembre contrajo
matrimonio con Robert Fox,
productor de cine, del que
se divorció tres años después.
Richardson realizó entonces
producciones con menos pretensiones, como El pico de las viudas
yla mencionada Nell
(1994).
Dado que en el cine sólo le ofrecían
papeles como el de comparsa de Lindsay Lohan en Tú a Londres y
yo a California (1998), Richardson recondujo su talento hacia
Broadway.
Más tarde regresaría al cine com
oprotagonista de Obsesión
(2005), su último logro en la gran pantalla.
Su última película fue un título que
hace poca justicia a su carrera: la comedia al servicio de la
sobrina de Julia Roberts, Emma Roberts, Megapetarda (2008).