"Ya no hay, como ocurría antes,
grandes concentraciones de gente en un punto determinado, sino que
son pequeños grupos de
amigos que se terminan la copa en la calle o a la puerta de los
locales", explican los agentes.
Como están más dispersos y su
movilidad es muy alta, son
más difíciles de controlar.
Y asociaciones de vecinos lo
confirman: "Los botellones siguen proliferando y son muy molestos,
sobre todo en el centro", explican desde la asociación de vecinos La
Corrala, que reclama que los controles policiales lleguen a más
zonas.
Pero el suplicio de los
microbotellones no es exclusivo de la zona Centro:
"Está ocurriendo en todas partes
y en todos los barrios", confirman los agentes.
Lo sabe bien Elena G., vecina
de la calle Bulevar de la Naturaleza, en el Ensanche de Vallecas:
"Debajo de mi casa hay unos columpios propicios para que los niñatos
vengan a altas horas de la noche a dar por saco a todos los
vecinos", denuncia a
20 minutos.
Y
con el buen tiempo asegura que es mucho peor: "Beben, se
pasan, ponen la música en el coche para que la oigamos todo el
bulevar...".
Aunque el microbotellón
supone una infracción de la ordenanza municipal que desde 2002
prohíbe consumir alcohol en la vía
pública, su práctica es difícil de erradicar.
Vecinos juerguistas
El microbotellón no es, en
cualquier caso, la única fuente de contaminación acústica que sufren
los madrileños.
Para controlar todo tipo de "ruidos
extremos" nocturnos, desde vecinos juerguistas hasta locales de ocio
mal insonorizados, el Ayuntamiento de la capital puso en marcha, en
abril de 2008, las patrullas de medición acústica.
Este dispositivo, que funciona
de jueves a domingo de
23.00 a 5.00 horas, se inauguró en Centro para extenderse después a
Chamberí, Salamanca, Tetuán y, desde febrero, a Moncloa-Aravaca.
En su primer año de vida estas
patrullas han levantado 248 actas, de las que 219 (58 a viviendas
particulares y 161 a locales y discotecas) han supuesto sanciones de
entre 300 (en el caso de
los particulares) y 1.000 euros
(a locales). Con una llamada al 092, la patrulla se
desplaza a medir el nivel de ruido nocturno, que no debe superar los
30 decibelios en la vivienda.
Zonas ruidosas nocturnas
El Ayuntamiento de Madrid está
decidido a emprender una cruzada para asegurar el descanso de los
vecinos sin perjudicar a los empresarios del ocio nocturno ni a sus
clientes. Para empezar, el Consistorio está inmerso en la
elaboración del mapa del ruido nocturno para determinar
cuáles son las áreas más ruidosas, habiendo realizado ya mediciones
acústicas en la zona de Aurrerá
y en breve se harán en Azca.
Según lo que demuestre el mapa, las patrullas de medición podrían
extenderse a otros distritos e incluso se estudiará qué hacer con el
ruido que provocan los vehículos de
emergencias.