La vivienda, que podría
describirse como la hermana pequeña de aquella donde se celebran los
populares saraos de la revista, fue
construida en 1929 y posee dos plantas y 7.300 metros
cuadrados protegidos por altas verjas.
Además cuenta con comedor y sala de
estar, una biblioteca, una sala familiar,
cinco dormitorios y otros dos para
el personal, siete cuartos de baños y piscina.
Con la venta de esta casa Hefner
trataría de contrarrestar los efectos de una crisis que amenaza con
menguar significativamente su imperio y que le habría obligado a
relajar sus populares fiestas caseras.
En 2008 la deseceleración
se tragó casi el 80% del valor de sus acciones y dejó en la
calle al 15% de sus empleados. En 2009, las cosas para Hefner no
parecen ir mucho mejor.