Empecemos
simplemente con un tatuaje feo. Es feo. Está mal hecho. No hay
forma de ponerle buena voluntad. Punto. El que lo hizo es un
irresponsable y el que permitió que usaran su cuerpo para ese
garabato es un idiota.
Hay otros que o bien son una falta
de respeto a la piel o conllevan un significado cósmico que uno
no logra descifrar.
Imagínese por un segundo que Ud.
quiere parecer más peligroso para impresionar a chicas que no
recibieron suficientes nutrientes durante su infancia. Decide
entonces tatuarse un animal feroz. Digamos un puma. Y le hacen
esto. Es para ponerse triste. Más triste que el puma. ¿Qué le
pasa a ese puma? ¿Por qué está triste? ¿Eh?
Pero por supuesto también hay
gente que quiere dejar constancia en su piel de su sorprendente
creatividad. Alguien por ejemplo que dice "quiero tatuarme un
pito. Un pito que tenga culito y que del culito le salga otro
pito. Y así sucesivamente ¿Se entenderá la idea?
Merece un capítulo aparte un
tatuaje que combina el dibujo con un particular rasgo físico del
poseedor. Más que un rasgo, por qué no decirlo, es un defecto.
Y, como dice el refrán: si la vida te da limones, hazte una
limonada.
Estas desgracias junto a otras
peores -que no nos atrevemos a mostrar por miedo a ofender
estómagos delicados- véalas en Ugliest Tattoos.