"No es un signo religioso, sino de
servidumbre", afirmó Sarkozy, quien subrayó que "el burka
no es bienvenido en el
territorio de la República" francesa.
Es el primer discurso de un
presidente francés ante las cámaras del Parlamento desde 1848, lo
que ha irritado a la oposición. La reforma constitucional aprobada
el pasado julio levantó la prohibición de que los jefes de Estado se
dirijan a los parlamentarios, como establecía la Constitución de
1875. El último en hacerlo fue Luis
Napoleón Bonaparte en 1848, durante la II República.
Ante la Asamblea Nacional y el
Senado, reunidos de manera extraordinaria en Congreso en Versalles
(afueras de París), el jefe del Estado francés dijo que el burka
"no es un problema religioso",
sino "un problema de libertad y de dignidad de las mujeres".
La declaración de Sarkozy, presidente
de un país laico, se produce una semana después de que el Gobierno
aceptase estudiar una ley que prohíba el uso del burka en Francia,
una prenda de origen afgano que
oculta completamente a la mujer tras una ancha túnica y
sólo cuenta con una pequeña abertura a la altura de los ojos.
Comisión de investigación
Dos días antes, un grupo de unos sesenta diputados de diferentes
partidos pidió que se abriera una comisión de investigación
sobre la proliferación de esa
prenda, utilizada por miles de mujeres en Francia, según
diversos estudios.
Desde que se formuló esta petición,
en Francia se ha desatado una polémica similar a la que se produjo
en 2004 respecto al velo islámico y que desembocó en una
ley que prohíbe el uso de cualquier
signo religioso en los lugares públicos, con atención
especial a las escuelas.
La iniciativa ha reabierto un debate
entre los defensores de las libertades individuales y los que
consideran que éstas pueden ser limitadas en nombre del laicismo.
El laicismo es un principio de
"neutralidad y respeto" a "todas las opiniones y todas las
creencias", indicó Sarkozy, quien señaló que "la libertad no es el
derecho de cada uno a hacer lo que quiera" y agregó que
no se debe equivocar el debate,
pues "la religión musulmana debe ser tan respetuosa como las otras
religiones".