De hecho, la Concejalía de Medio
Ambiente cuenta con una brigada
específica encargada de limpiarlos: "Tienen que ir de uno
en uno rascando con agua caliente y al día siguiente vuelve a haber
chicles pegados. Es desesperante", explicó ayer el concejal de esta
delegación, Ramón Isidro.
Por eso, indicó que esta infracción
recogida por la nueva ordenanza de limpieza
será una de las más perseguidas por los 25 inspectores
municipales que, como informó
20 minutos, ya gozan de potestad para sancionar.
Todos irán de particular (sin
uniforme) para evitar que los infractores puedan esquivarlos. Así,
en el momento en el que aprecien esta u otra acción susceptible de
ser sancionada se identificarán debidamente y formularán el boletín
de denuncia. En el caso de los chicles,
la sanción podría llegar a los 750
euros.
Isidro comentó ayer que los espacios
donde más chicles se detectan son los
alrededores de las zonas de ocio,
centros comerciales y en plazas peatonales como la de la Virgen.
Otro de los aspectos en los que incidirán los inspectores de
limpieza, según el edil, es en que los contenedores de obra estén
debidamente tapados, así como en la recogida de los excrementos
caninos por parte de los dueños.
En este sentido, Isidro animó a los
vecinos que presencien actitudes delictivas o incívicas de otros
ciudadanos a que presenten
denuncias por registro de entrada: «La limpieza de la
ciudad nos cuesta a todos 70 millones de euros al año. Por eso,
vamos a ser muy duros con la aplicación de la ordenanza ya que
nuestro jardín es nuestra calle y hay que mantenerla limpia y
cuidada», sentenció.