La
página se ha llenado de inmediato de
comentarios de pésame y de
recuerdo para aquella actriz rubia que se hizo popular por su papel
en la serie Los Ángeles de
Charlie.
"Charlie ha perdido a un ángel, pero
el cielo lo ha ganado", escribe un usuario. "Siempre estarás, como
una leyenda, en nuestra memoria", replica otro fan.
La intérprete había ingresado el
lunes en un hospital de California y
permanecía desde entonces en la
unidad de cuidados intensivos, ya que su estado se había
agravado, según revelaron este jueves los medios locales.
Diversas fuentes aseguraban que la
familia de Fawcett había acudido al centro médico e, incluso, que se
había pedido la presencia de un
sacerdote.
Hace unos días varias agencias
divulgaban la noticia de que la actriz había accedido recientemente
a contraer matrimonio con el actor O'Neal, su
intermitente pareja desde los años 80, ex esposo y padre de
su hijo
Sin embargo, en esta ocasión, no hubo
tiempo.
Fawcett se encontraba en las últimas
semanas muy débil y sólo recibía las visitas de algunas amistades
íntimas, como como Jaclyn Smith y
Kate Jackson, que fueron sus compañeras de reparto en la
popular serie "Charlie's Angels".
Un sex symbol de los 'setenta'
Considerada una de las mujeres más
atractivas del Hollywood de los años 70, Fawcett enamoró entonces a
los televidentes con su papel de
Jill Munroe,
la dorada y valiente detective de Los Ángeles de Charlie.
Acompañada por las tambiénatractivas
Kelly (la detective castaña) y Sabrina (la
morena), Jill lanzaba patadas al aire a la vez que
lucía curvas bajo un mono ceñido,
apresaba a malos sin piedad e, incluso, ingresaba voluntariamente en
prisión con el fin de descubrir a un peligroso grupo de mafiosos. Su
estilo de vestir se convirtió, además, en una referencia de los
armarios de las jovencitas.
Tras su paso por esta ficción, la
estadounidense trabajó en el teatro, donde sería aclamada por su
interpretación de una mujer víctima de abusos en la obra
Extremities (1983), del autor
William Mastrosimone. Más tarde, participaría en la
película The Burning Bed, por la que sería nominada para un Globo de
Oro.
Hasta 2004, ha seguido trabajando en
cine y televisión.