Continuamos teniendo la posibilidad
de elegir nuestro MX-5 con techo de
lona (versión denominada "Soft-Top") u optar por el
techo duro plegable ("Roadster
Coupé").
Inconfundible identidad
En el apartado estético se
mantiene la inconfundible identidad de diseño compacto y sencillo,
sin grandes variaciones respecto a la tercera generación.
En el exterior, una parrilla frontal
modificada, nuevos grupos ópticos, estriberas lateras de nueva
factura y paragolpes ligeramente retocados componen, junto al nuevo
estilo de las llantas de aleación (de 16" o 17"), los cambios más
significativos.
Por su parte, en el interior, se ha
buscado potenciar la sensación de
calidad gracias a la utilización de materiales más
refinados y la incorporación de pequeños detalles.
Las motorizaciones disponibles no
varían en esta actualización. Tenemos
dos motores de gasolina, un 1.8 de 126 CV y un 2.0 de 160.
En el primer caso, lo más señalado es la reducción en el consumo de
combustible, ahora un 4% menor (7 litros de media a los 100 Km.).
Por su parte, el propulsor de 160 CV
cuenta con una caja manual de 6 velocidades pero, opcionalmente y
como novedad principal, puede asociarse a la mencionada transmisión
automática "Activematic",
que cuenta con 6 marchas y dispone de levas tras el volante.
Versiones y precios
La variante más básica del Mazda MX-5, esto es, con techo de lona y
motor 1.8 de 126 CV, tiene
un precio de 23.400 €.
Acelera de 0 a 100 en 9,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de
194 Km/h.
Por su parte, la versión
"Roadster Coupé" (con
techo duro retráctil) cuesta
25.350 €.
En cuanto al equipamiento, hay que
decir que ahora todos los modelos tienen de serie
control de estabilidad ("DSC")
y el control de tracción
("TCS").
El acabado más completo, bautizado
como "Sportive" y sólo disponible con el propulsor más potente,
añade, entre otros elementos, un diferencial autoblocante,
faros de xenón, asientos
con calefacción, el
control de crucero o un equipo de sonido BOSE con 7 altavoces.