Ley 'Antidescargas'
francesa
La ley Hadopi, la normativa
francesa que intenta frenar las descargas masivas por Internet, está
siendo vapuleada desde todos los frentes. El Consejo Constitucional
francés dictaminó ayer que sólo un juez puede cortar la conexión a
los posibles infractores de descargas ilegales.
De esta forma, el alto tribunal tira
por tierra uno de los de principales pilares de la ley auspiciada
personalmente por el presidente Nicolas Sarkozy, la de conferir a un
organismo administrativo -la Hadopi- la potestad de desconectar de
la Red a los internautas que persistieran en descargarse archivos
protegidos por derechos de autor.
La Alta Autoridad para la Difusión de
Obras y la Protección de Derechos en Internet (Hadopi, por sus
siglas en francés) pierde así cualquier potestad sancionadora y sólo
tendrá autoridad para enviar dos avisos a los internautas
instándoles a que dejen de descargarse contenidos protegidos, tal y
como prevé la legislación, pero sin proponer castigos.
El organismo, el equivalente al
Tribunal Constitucional español, ampara su decisión en que "Internet
es un componente de la libertad de expresión y el consumo" y
considera incompatible el sistema sancionador de la ley con "el
derecho francés, en el que prevalece la presunción de inocencia".
Bajo esos argumentos, y aunque reconoce que "se ajusta a la ley
imponer una sanción si se demuestra que existen descargas ilegales",
advierte que "el papel de la Hadopi es advertir las descargas que
han sido descubiertas, pero no castigarlas".
La decisión del Constitucional sigue
la misma doctrina del Parlamento Europeo que tumbó la legislación
sobre Internet que pretendían sacar adelante países como Francia
soslayando la intervención judicial.
La decisión del Constitucional, que
invoca la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789 equiparando
Internet con la libertad de comunicación y expresión, da la razón a
un recurso interpuesto por el Partido Socialista tras la aprobación
de la ley por la Asamblea Nacional el pasado 13 de mayo. La ministra
de Cultura, Christine Albanel, reconoció que habrá que cambiar la
ley
En España, las tornas están
invertidas. Es el PSOE el que defiende la necesidad de regular las
descargas, y el PP el que ha advertido que llevará al Constitucional
cualquier ley similar a la propiciada por su amigo Sarkozy.
Con todo, la propia industria
cultural española ya ha señalado que no desea el modelo francés y
que se conforma con medidas más suaves como la bajada de la
velocidad o los microcortes para los potenciales infractores.
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