La inmobiliaria que
permite probar el piso durante dos días
En tiempos de crisis cualquier
reclamo es bueno para incentivar la compra de pisos.
Para animar a los potenciales compradores una promotora inmobiliaria
catalana ofrece la posibilidad de probar durante dos
días algunas de las viviendas que ofrece, equipadas como
si se tratara de un hotel, con la
posibilidad incluso de tomar un café
con los futuros vecinos.
"Cuando quieres comprar una radio, una televisión, una lavadora o un
coche, te dejan probarlo, te atienden bien, incluso te recomiendan
otros establecimientos, o devolverlo si no funciona. ¿Por qué no es
posible hacerlo con una casa, que vale mil veces más?", ha explicado
el director de la empresa, Tomàs
Marlí.
Fue entonces cuando la empresa ideó el que ha sido bautizado como
'Sistema Torrent', un
método que "marcará un antes y un después en el sector", según sus
responsables, y que se ha presentado este viernes en el salón
inmobiliario Low Cost de Barcelona.
El sistema consiste en permitir que los clientes interesados en
adquirir una vivienda puedan
residir 36 horas en su
posible futuro hogar, valorando los
aspectos positivos y negativos
del mismo no apreciables a simple vista, conociendo el
entorno del barrio e
incluso interactuando con sus futuros vecinos.
Los interesados son obsequiados con
un lote de productos de establecimientos típicos del
barrio o de la zona:
"Queremos que el cliente se sienta bien, tenga estímulos positivos y
acceda a la compra de la vivienda con la
seguridad de que el piso
le gusta", ha añadido Marlí.
Depósito por la estancia
Tras el periodo de prueba, los clientes que deseen adquirir la
vivienda probada entran en un proceso de
subasta, en el que podrán
pujar con otros interesados para adquirir su futuro hogar,
a partir de un precio de salida. "Contactamos con abogados para
asegurarnos de que todo el sistema era técnica y legalmente posible,
y lo maduramos durante meses", ha asegurado Marlí, quien insiste en
la "transparencia" del proceso en todo momento. Antes de acceder a
la subasta, el cliente debe entregar un
cheque bancario por valor del 50% del precio salida y que
lógicamente es devuelto en
caso de no lograr adquirir la vivienda en la puja.
Este sistema de seguridad también se amplía a la
prueba del piso, pues los interesados deben entregar
un talón con un 5% del precio de
salida como "depósito por
la estancia". Unas precauciones que Marlí ha justificado:
"La confianza es clave. Así, el vendedor tiene la garantía de que si
hay gente que prueba su piso, las cosas quedarán como estaban"
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