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Primer Hogar
Virtual controlado por el pensamiento
Apagar o encender la luz,
abrir una puerta o cambiar de canal son acciones que podrían pasar a
la historia, gracias al poder de la mente y de una nueva tecnología
consistente en una interfaz cerebro-ordenador (BCI) que registra los
pensamientos del usuario y los convierte en órdenes, que la casa
recoge y ejecuta. De momento, el sistema sólo ha sido aplicado a un
entorno hogareño virtual, pero los buenos resultados obtenidos
apuntan a que pronto se construirá una casa de verdad con las mismas
capacidades. La domótica da así un paso adelante que tendrá
múltiples aplicaciones, especialmente para discapacitados.
Acciones
como encender las luces, controlar la televisión con el mando e
incluso usar las llaves para abrir la puerta de casa podrían pasar a
la historia gracias a una tecnología de interfaz cerebro-ordenador
(BCI) que actualmente se desarrolla en Europa y que permitirá a los
usuarios realizar estas tareas cotidianas sólo con el pensamiento.
Según publica el ICT de la Comisión
Europea en un comunicado esta tecnología, que ya fue mostrada el
pasado marzo en la feria CeBIT de Hannover, supone una innovadora
fórmula de control (mental) de dispositivos electrónicos
interconectados.
Presenccia en los entornos
virtuales
Las casas inteligentes del futuro
podrían ser gobernadas sólo con el pensamiento de sus habitantes.
Las ventajas saltan a la vista: esta posibilidad aumentará, por
ejemplo, la autonomía de las personas que tengan una discapacidad
física o hará más placentero el zapping para los teleadictos.
Según explica Christoph Guger,
director ejecutivo de la compañía de ingeniería médica austriaca
g.tec, que desarrolla esta aplicación, la tecnología BCI
permitirá a la gente encender luces, cambiar los canales de
televisión o abrir puertas con sólo pensarlo.
g.tec colabora con un conjunto
internacional de universidades y de institutos de investigación
dentro del marco del proyecto
Presenccia, fundado por la UE. Entre estas universidades se
encuentran la Universidad Politécnica de Cataluña y la Universidad
Pompeu Fabra, ambas en Barcelona.
El objetivo del proyecto Presenccia
es incorporar inicialmente la tecnología BCI a entornos virtuales.
Para probarla, ha sido creada ya una casa inteligente completamente
funcional de realidad virtual.
Según Guger, esta casa "tiene una
cocina, un baño, una sala de estar… cualquier elemento que un hogar
normal pueda tener. Los usuarios pueden moverse por ella sólo
pensando a dónde quieren ir".
Posibles aplicaciones
El pensamiento de los usuarios genera
una actividad eléctrica cerebral que es registrada por un equipo de
electroencefalografía (EEG), que consiste en una serie de electrodos
que se ajustan al cuero cabelludo.
Tras un periodo de prácticas, el
sistema aprende a identificar los diversos patrones de actividad
neuronal que se producen cuando el individuo sometido al EEG imagina
que camina a través de la casa, que da un golpecito al interruptor
de la luz o que enciende la radio.
Una vez aprendido esto, el
pensamiento de los usuarios provoca la respuesta correspondiente en
el sistema, y la casa "obedece" a dicho pensamiento.
Poder mover y controlar objetos en un
entorno virtual sólo con el pensamiento es ya un gran paso hacia el
desarrollo de un sistema de control de objetos sólo con el
pensamiento. Esta posibilidad podría ofrecer nuevas y liberadoras
posibilidades a personas con discapacidades físicas, y no sólo
dentro de las casas.
Así, por ejemplo, podría ayudar a
individuos que hayan sufrido alguna amputación a aprender a usar sus
prótesis sólo con la mente, o permitir que personas en sillas de
ruedas se den un paseo por donde quieran, dentro de un entorno
virtual.
Por otro lado, explica Mel Slater,
coordinador del proyecto Presenccia, "la realidad virtual podría ser
utilizada (gracias a este sistema) para adiestrar a las personas
discapacitadas para controlar una silla eléctrica a través de la
interfaz cerebro-ordenador. Este entrenamiento sería mucho más
seguros que practicar en el mundo real, en el que los errores pueden
tener consecuencias físicas".
Se aprende en cinco
minutos
La compañía g.tec ha seguido diversos
procedimientos que permiten al sistema caracterizar los pensamientos
de los usuarios.
Por ejemplo, éstos se sientan frente
a una red de letras y números que aparecen en la pantalla de
ordenador y que se iluminan en secuencias, y se les pide que fijen
la vista en la letra o el número que quieran determinar.
Cundo lo hacen, el sistema registra
su actividad cerebral y aprende a "leer" su pensamiento. Con la
práctica, los usuarios también aprenden a seleccionar las letras o
los números a gran velocidad (como si pulsaran las teclas de un
teclado), por lo que el perfeccionamiento del hardware y el software
y una mayor comprensión de los datos del EEG darán lugar en un
futuro próximo a prácticas aplicaciones, especialmente para personas
paralizadas que tengan problemas para comunicarse.
Según Guger, el uso del sistema, tal
y como éste es actualmente, puede ser aprendido por cualquier
persona en tan sólo cinco minutos.
Asimismo, la exactitud de la
tecnología BCI también ha mejorado notablemente en los últimos
tiempos, por lo que entre ambos avances, y según las pruebas
realizadas, el 82% de los usuarios que aprenden a utilizarlo
alcanzan el 100% de precisión con él.
En hogares reales
Guger cree que la tecnología BCI
llegará algún día a ser común en los entornos de nuestra vida
cotidiana. Una vez probada en entornos virtuales, la aplicación del
hogar inteligente de g.tec pronto será desarrollada para un hogar
inteligente real, en el marco de otro proyecto de la UE, el
SM4all (smart homes for all o casas inteligentes para todos).
La introducción del pensamiento como
medio de gobierno de las casas inteligentes es sin duda un paso
adelante en el terreno de la
domótica (que viene de la unión de las palabras "domus" -casa- y
"tica" -que funciona por sí sola).
La domótica es el conjunto de
sistemas que hacen posible la automatización de una vivienda,
proporcionando a ésta servicios de gestión energética, seguridad,
bienestar y comunicación. Estos sistemas pueden estar integrados por
medio de redes interiores y exteriores de comunicación, cableadas o
inalámbricas, y cuyo control goza de cierta ubicuidad, desde dentro
y fuera del hogar. Se podría definir como la integración de la
tecnología en el diseño inteligente de un recinto.
Lo más parecido al trabajo de g.tec
de lo que habíamos hablado en Tendencias21 ha sido la
habitación sensible desarrollada por la compañía SGI Japon en
2006, un recinto capaz de registrar la voz del usuario y de
reaccionar en función de su estado de ánimo, es decir, de reconocer
las emociones de los ocupantes de la habitación a través del
análisis de sus voces.
En función de ellas, la habitación
cambiaba el color de una de las paredes del cuarto para adaptarse a
su estado.