Es la
primera vez que la efigie
de Hitler aparece en un timbre
desde el final de la II Guerra Mundial, por lo que el sello
fue sacado a subasta.
Según Inge Suder, portavoz de Correos
de Estonia, la empresa no se hace
responsable de las imágenes que aparezcan en las
estampillas realizadas por encargo.
Sin "censura"
"No tenemos
ningún tipo de censura
respecto a lo que se pueda o no se pueda retratar, menos en el caso
de que alguien quiera que aparezcan unos
genitales en el sello,
algo que ya nos ha pasado alguna que otra vez", declaró.
Agregó que no hay que temer que el
timbre entre en circulación, porque los sellos por encargo
no salen a la venta.