El Pontífice, que está pasando sus
vacaciones en un chalé de Les Combes de los Alpes
italianos, acudió al hospital para someterse a una operación de
reducción de fractura en la muñeca de la mano derecha tras sufrir
una caída en su habitación. "Sólo
ha resbalado, no es nada grave", aseguraron las mismas
fuentes.
Tras recibir el alta a media tarde,
el Papa llevaba la muñeca derecha inmovilizada con un aparato hecho
de fibras de vidrio, que tiene las mismas funciones que la escayola.
Ha permamnecido seis horas en el
centro sanitario para una intervención que sólo requiere de
anestesia local.
El Obispo de Roma saludó con la mano
izquierda a las numerosas personas que le esperaban, a la vez que
sonreía. Minutos después subió a un automóvil, que le trasladó a Les
Combes, donde proseguirá las vacaciones de verano.