El Spark (nombre que procede de
“chispa”, en inglés) es un
utilitario de cinco puertas cuyo diseño está basado en el
Beat, un prototipo que fue presentado por Chevrolet junto a otros
dos concept-cars en el Salón de Nueva York 2007. La marca americana
realizó una votación en Internet y durante el propio salón para
elegir al que se convertiría en modelo de producción. El Beat salió
vencedor tras la participación de 1,9 millones de personas. Poco
después, Chevrolet anunciaba la producción de
dos nuevos modelos: el
Orlando, que empezará a fabricarse en 2010, y el Spark, hoy ya a
punto de llegar a los concesionarios europeos.
Diseño
Y ya está aquí. A simple vista el
Spark podría pasar por un modelo japonés.
Grandes ópticas, pasos de rueda
pronunciados, formas angulosas en un conjunto redondeado…
la estética es bien conocida en el mercado, pero el Spark tiene algo
diferente. Todo depende, como es natural, del presupuesto. Una
versión bien equipada del Spark, con llantas de 15”, barras en el
techo y detalles como los tiradores de las puertas, los retrovisores
o el spoiler del mismo color de la carrocería dejan un acabado
sólido y atractivo que puede plantar perfectamente cara a
alternativas como el Opel Agila o el Suzuki Splash (sin duda los más
parecidos en diseño).
Lo más característico de su silueta,
y esto sí que afecta a todas las versiones, son los faros
delanteros, que recorren una gran superficie (poco habitual en un
coche de este tamaño) desde la parrilla central hasta el comienzo
del pilar A. Para conseguir una vista lateral más deportiva,
Chevrolet también ha recurrido al viejo truco de
camuflar los tiradores de las
puertas traseras en el pilar C.
Interior
Dentro de los 3,64 metros que mide el
Spark hay espacio (más del que parece) y algunos elementos nuevos
que son atractivos y novedosos por su diseño. Para un uso diario de
cuatro personas, es un coche
recomendable por la comodidad de los asientos (están
construidos con una espuma “Durometer” que distribuye el peso del
ocupante), por la altura disponible en el interior y por la cantidad
de espacios portaobjetos distribuidos por el habitáculo, sobre todo
en la parte delantera.
Todo esto se agradece, pero en
Chevrolet pensaron que los clientes querrían algo más diferenciador.
Sin duda lo más atractivo de su interior es el cuadro de la
instrumentación, que ha sido colocado a modo de cajetín en lugar de
ir incrustado bajo el salpicadero tras un cristal, como si de una
moto se tratase. Sin duda será lo que conquiste a más de uno.
Está compuesto de dos indicadores,
uno analógico (que muestra el velocímetro y los testigos
habituales para controlar la mecánica) y otro digital (donde se
muestra la información de viaje, el cuentarrevoluciones, el consumo
y la capacidad del depósito). Al circular con las luces conectadas,
el dispositivo se ilumina con un color azul bastante llamativo,
igual que la mayoría de los botones de la consola central.
Algo que no nos ha gustado demasiado
es que en la parte superior de la consola central, casi en el
salpicadero, hay un cuadro de información que indica el número de
cinturones de seguridad que han sido colocados, pero nada más. Dado
que la posición de esa pantalla es
buena para la lectura de datos por parte del conductor (no
se aleja tanto la vista de la carretera), se podía haber aprovechado
para incluir la información sobre el aire acondicionado o la radio,
entre otras cosas y mejorar así la seguridad al volante.
En la parte trasera, los respaldos
pueden abatirse sin esfuerzo en la clásica configuración 60:40 o
también de forma completa. De cualquiera de estas formas, los
escasos 170 litros de capacidad del
maletero se verán ampliados notablemente cuando el uso sea
de dos o tres personas. En su capacidad normal con los asientos
desplegados sólo hay espacio para dos maletas tipo “business”.
Motores
La última evidencia de que el Spark
es meramente urbano es que Chevrolet comenzará la andadura de este
coche con dos motores de gasolina de poca cilindrada.
El diesel no está presente en la
gama, y tampoco se le espera. Sin embargo, el GLP (la
tecnología de gas licuado del petróleo con la que se han venido ya
unos cuantos Aveo) llegará a principios de 2010 a los
concesionarios, con la misma garantía que las mecánicas iniciales.
Por tanto, las opciones para el Spark
son un motor 1.0 de 68 cv y otro 1.2 de 81 cv. Los dos cumplen con
la normativa Euro V y no pagarán impuesto de matriculación
por tener emisiones inferiores a
120 gr de CO2. Las prestaciones de ambos modelos son muy
parecidas, ya que los consumos homologados (4,8 y 5,1litros) y la
velocidad máxima (154 y 164 km/h) son muy similares en ambas
versiones. Sólo cambia entre ellos la capacidad de aceleración (15,5
frente a 12,1 segundos), lo cual no quiere decir que la sensación al
volante cambie mucho.
De hecho, durante la presentación
hemos podido conducir ambos motores durante unos 50 km, por ciudad
principalmente. Lo más destacable es que los dos motores pueden
mover rápidamente el coche desde parado y en marchas cortas, su
tacto es siempre suave y apenas llega ruido del motor al interior en
una conducción relajada. Las pegas que hemos visto son que
algunas marchas no se engranaban con facilidad aunque la
posición de la palanca es buena y que el consumo es bajo, pero no el
mejor en su categoría. Según los datos de homologación, el consumo
en escenarios urbanos es de 6,6 litros en ambos motores.
Equipamiento y precios
Comprarse el Spark de acceso es
barato a pesar de que, si incluimos el control de estabilidad y la
pintura metalizada, el precio base sube hasta los casi 9.000 euros.
Por este dinero habría algunos modelos de la competencia haciéndole
sombra, pero en ningún caso son tan espaciosos como éste. Es
importante señalar que el control
de estabilidad no es de serie en ninguna de las cinco
versiones, algo que le ha impedido conseguir la máxima puntuación en
los test de seguridad EuroNCAP y que supone un desembolso extra de
250 euros.
Según el motor elegido hay cambios en
el diseño exterior, pero no es necesario comprar el 1.2 para tener
una decoración exterior completa. Desde el modelo de acceso se
incluye el paragolpes del color de la carrocería y el spoiler, que a
partir de la versión LS también va del mismo color que el resto del
coche (en las inferiores es negro). A partir de
la versión 1.0 LS se incluyen los faros antinieblas delanteros,
tiradores de las puertas en el mismo color de la carrocería y
rejilla cromada. En las versiones LS+ ya se pueden instalar las
barras en el techo y en el LT (el tope de gama), el paragolpes
deportivo y las llantas de 15”.
Dependiendo del nivel de equipamiento
iremos encontrando detalles como el aire acondicionado (que pasa a
ser climatizador), los retrovisores
eléctricos plegables, el asistente acústico de aparcamiento
o la toma de conexión para equipos de audio auxiliares. Como
equipamiento extra sólo queda el sistema de navegación, disponible
para el modelo LT, y que cuesta unos 600 euros.
Resumen
El Spark no es un coche “low-cost”
porque su precio está a bastante distancia de los modelos
ultrabaratos que van llegando al mercado. Sin embargo, la calidad
también va bastante por delante y
su diseño es algo más fresco de lo que se ve en la
competencia. Los motores, aunque son muy pequeños, permiten consumos
ajustados sin necesidad de “paquetes aerodinámicos” ni tecnología
punta enfocada al ahorro. Sólo si se incluyera algo más de
equipamiento (como el control de estabilidad en todas las versiones)
sería sin duda una opción para no pensársela.