Duele tanto que su dirección está
estudiando la posibilidad de frenar el desarrollo del
F60 para centrar sus
recursos en el coche de 2010. Algo así como lo que hizo
Ross Brawn el año pasado
en Honda y que tan buen
resultado le está dando esta temporada a sus dos
BrawnGP.
Las dos próximas carreras,
Bahrein (26 abril) y
España (10 mayo),
decidirán el futuro del F60.
"Estoy seguro que después del
GP de España veremos donde
estamos. Entonces sabremos con claridad cuál es nuestra situación,
pero habrá que esperar a regresar a Europa," aseguró su director
Stefano Domenicalli.
Ferrari estrenará un
novedoso paquete de mejoras aerodinámicas y mecánicas en
Montmeló, tan
revolucionario que el coche puede cambiar su nombre por el de
F60B, pero esa evolución
deberá demostrarse sobre la pista. Si fracasan, empezarán a pensar
en el coche de 2010.
Y es ahí cuando
Fernando Alonso podría
salir beneficiado. En el paddock se da por hecho que ésta será la
última temporada del asturiano en
Renault para dar el salto a
Ferrari.
Rumores que aumentan cuando vemos a
Kimi Raikkonen
autoborrarse de la lucha por el Mundial o comerse un helado después
de la ducha cuando sus rivales todavía aguantaban el diluvio de
Malasia por si la carrera
se reanudaba.