Los
científicos se fijaron como objetivo la creación de plantas de
tabaco transgénicas capaces de generar interleucina -10 (IL-10)
activa biológicamente, una pequeña proteína conocida como citocina
que regula el sistema inmunológico.
Dirigido por el profesor Mario
Pezzotti de la Universidad de Verona (Italia), el equipo probó dos
versiones diferentes de la IL-10 (vírica y murina) y produjeron
plantas en las que se buscó esta proteína en tres compartimentos
diferentes en la célula para evaluar el más eficaz.
Los investigadores observaron que la
administración oral de esta citocina, de manera aislada o en
combinación con autoantígenos asociados a la enfermedad, podría
ofrecer protección desde la aparición de una enfermedad autoinmune
específica a través de la «inducción de tolerancia oral».
Asimismo, el equipo descubrió que las
plantas del tabaco podían procesar las dos formas de IL-10. A
continuación se produjo citocina activa a niveles suficientemente
elevados como para permitir el uso de hojas de tabaco sin que fuera
necesario perder mucho tiempo debido a la aplicación de métodos de
extracción purificación. Las plantas transgénicas son capaces de
aumentar propocionalmente a un bajo coste y con poco mantenimiento.
«El hecho de que sean comestibles
permite que el fármaco se suministre en el momento en el que es
preciso evitando así largos procedimientos de purificación,
constituye otra ventaja en comparación con la síntesis de fármacos
tradicional», explicó el profesor Pezzotti. «Estos resultados
demuestran claramente que las plantas de tabaco pueden expresar los
genes de la IL-10 víricos y murinos, procesarlos y ensamblar las
proteínas correspondientes para formar dímeros biológicamente
activos», añadió.
Los científicos están deseosos de
usar las plantas para determinar si el suministro continuado de
pequeñas dosis podría ayudar a prevenir la diabetes mellitus tipo 1
(T1DM), en combinación con otros autoantígenos asociados con la
enfermedad. Se han fijado como objetivo realizar pruebas con la 65-kDa,
una isoforma de la enzima descarboxilasa del ácido glutámico
(GAD65).
«Los niveles de acumulación de la
IL-10 vírica y murina en las hojas del tabaco son suficientes como
para proporcionar el material necesario para la administración oral
en estudios de tolerancia oral usando los modelos de ratones
disponibles», afirmó el profesor Pezzotti.
«Este estudio allana el camino para
la realización de estudios de alimentación en modelos de ratones de
enfermedades autoinmunes, lo que permitirá evaluar las propiedades
inmunomodulatorias y la eficacia de la IL-10 vírica en la inducción
de tolerancia oral en comparación con la proteína murina.»
Con la Universidad de Verona
colaboraron el Instituto de Biotecnología Molecular (Alemania), el
Instituto Fraunhofer de Biología Molecular y Ecología Aplicada
(Alemania), el Instituto Max-Planck de Fitofisiología Molecular
(Alemania), la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la
Vida Aplicadas (Austria) y la Universidad de Perugia (Italia).