El
modelo más básico de este simpático 'gadget' viene en formato 'clip'
y reacciona a la música sólo con luces LED, a un precio de 19,95
euros (únicamente la cabeza, que se engancha a cualquier solapa). Se
trata de un altavoz pensado para llevar encima, encanchado al
cinturón, por ejemplo.
El siguiente modelo, i-Dog AMP (29,95
euros) también reacciona a la música mediante LEDs de colores y
moviendo sus patas y orejas y está dotado de dos altavoces. Su mayor
tamaño hace que ya no sea cómodo llevarlo encima pero sigue siendo
lo suficientemente compacto como para ser fácil de transportar.
Sin embargo, el alma de la fiesta es
el modelo Dance de i-Dog (49,95 euros). Este perro cibernético es el
más completo y no sólo baila al ritmo de la música. También se pone
de pie y mueve el pie al compás de las canciones.
La potencia de los dos altavoces del
i-Dog es limitada, por lo que a cierto volumen las canciones
comienzan a sonar distorsionadas. En este sentido, el cánido no
puede competir con otros dispositivos de salida de audio.
Sin embargo, el i-Dog juega en otra
liga. Es ese regalo perfecto, simpático y entrañable que cualquier
tecnófilo recibirá con los brazos abiertos. También, claro, hará las
delicias de los pequeños de la casa que empiezan a familiarizarse
con el mundo de la música.
Su "cara", dotada de LEDs de colores
que se mueven al son de la música, es táctil y permite la
interacción. Acariciándola, el usuario sube y baja el volumen
dependiendo del sentido. Además, dependiendo de qué movimientos haga
en su cara, el perro hace unos u otros movimientos. Se trata de un 'gadget'
muy jugueton, y si el reproductor se para, ladrará hasta que se
renueve la música.
Desarrollado por Hasbro, Herederos de
Nostromo (www.hnostromo.com)
distribuye en nuestro país i-Dog.
