La Agencia de Protección Ambiental
(EPA) estadounidense ha reconocido por primera vez que los gases de
efecto invernadero, particularmente el dióxido de carbono, alteran
el clima y son peligrosos para la salud pública.
"Las conclusiones confirman que la contaminación de gases que
provocan el efecto invernadero es un verdadero problema, ahora y
también para las futuras generaciones", dijo Lisa Jackson,
funcionaria de la agencia.
"Afortunadamente, esto coincide con el llamado del presidente Obama
a apuntar a una economía que emita poco CO2 y a un fuerte liderazgo
en el Congreso en pos de la energía limpia, y la legislación
relacionada con el cambio climático. La respuesta creará millones de
puestos de trabajo ecológicos, y pondrá fin a la dependencia de
nuestro país del petróleo extranjero", agregó.