La situación se ha estabilizado,
pero "no hay señales aún de recuperación" sobre
el polo sur, aunque el
experto indicó que de seguir la tendencia actual podría comenzar a
cerrarse a partir del año 2030.
Según Hofmann, "el paciente enfermo
no está enfermando más" y descartó que el agujero tuviera
algún impacto en el cambio climático.
Se trata de un proceso muy largo y
según el científico no está claro si la atmósfera volverá a ser como
fue antes de la aparición de ese fenómeno. Todos estos temas serán
tratados hasta el próximo viernes en el congreso anual de la Unión
Europea de Geociencia (UEG) celebrado en
Viena.
Causas del agujero
Las emisiones de gases, que tienen un
efecto destructor sobre la capa de ozono de la estratosfera,
alcanzaron su máximo apogeo en el
año 2000, pero desde entonces esas sustancias se han venido
reduciendo lentamente a un promedio del
1% anual. Aerosoles,
instalaciones de aires acondicionados o pesticidas son algunas de
las causas más conocidas del agujero en la capa de ozono.
El uso de muchos de estos productos
ha disminuido con el tiempo, pero existen otros peligros que pueden
afectar de la misma manera a la capa de ozono: los lanzamientos
espaciales. Según un estudio realizado por The Aerospace Corporation
en Los Angeles, si no se regulan los lanzamientos espaciales, los
cohetes podrían destruir ozono. Actulmente, los transboradadores de
la NASA liberan numerosas sustancias dañinas para el ozono en la
estratosfera.