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Qué hacer ante un
huracán?
¿Qué medidas se deben tomar si un
huracán está a punto de golpear la zona en que vivimos? Presentamos
una guía básica, tomada de recomendaciones que dan organismos
especializados en prevención de desastres
Los organismos de emergencia de
varios países han desarrollado una serie de guías que facilitan la
preparación para la llegada de un huracán, y es muy importante
conocer la que esté dirigida específicamente a su comunidad.
El gobierno local, la defensa civil y los organismos de socorro se
la pueden proporcionar.
Piense qué necesita y qué debe hacer antes y después del huracán.
Deténgase a pensar los posibles peligros y protéjase contra ellos
antes de que la tormenta llegue.
Recuerde que las tiendas, farmacias y supermercados cerrarán sus
puertas, y que lo que no se adquiera con anticipación, le faltará
cuando menos lo piense.
Consejos probados
La primera recomendación es la de estar muy atentos a las
directrices que impartan los servicios de emergencia y las
autoridades locales.
La radio y la televisión suelen ser medios muy apropiados para
seguir las orientaciones a la comunidad.
No olvide comprar pilas de repuesto para su transistor y también
para su linterna.
Si no existe orden de evacuación, lo más recomendable en caso de
huracán es permanecer en su casa.
No salga al exterior aunque todo parezca en calma. Los huracanes son
engañosos, y usted podría encontrarse en el ojo de la tormenta,
donde temporalmente todo es quietud.
Palmeras azotadas por la fuerza de un huracán.
Almacene agua, alimentos y primeros auxilios para una semana.
Recuerde que la tormenta puede interrumpir los servicios esenciales
y que por tal razón los equipos de rescate pueden tardarse más
tiempo para llegar después del huracán.
Selle las ventanas y las puertas de cristal con cinta adhesiva en
forma de X.
Es importante podar los árboles que rodean su residencia.
No olvide colocar todos los documentos de importancia en una mochila
o en un morral que pueda cargar manteniendo libres sus manos.
Recuerde su provisión de velas, fósforos y encendedores.
Es importante abastecerse artículos no perecederos, conservas y
platos, cubiertos y vasos de plástico.
Y que no falte el abrelatas.
Enfermos y mascotas
Si hay personas enfermas o discapacitadas en su familia, informe con
anticipación a las autoridades para buscar una solución, por ejemplo
su traslado.
De paso haga la lista de medicamentos específicos que necesite algún
miembro de su familia, cómprelos con anticipación y en cantidad
suficiente para dos semanas.
Y el botiquín de emergencia como dictan los manuales: vendas,
antisépticos, gasa, algodón, tijeras, aspirina y antidiarreicos, en
primer lugar.
Varias personas en un refugio, a la luz de una fogata
Si usted tiene mascotas es bueno saber que los animales pueden
sentirse confundidos, asustados o aterrorizados durante un desastre.
Si tiene espacio suficiente, colóquelos en un sitio especial.
Y de toda maneras manténgalos amarrados y bajo control.
Esté preparado para desconectar antenas, parabólicas, equipos
eléctricos y el gas en caso de que se produzca la orden de
evacuación.
Y no se olvide de que posiblemente tendrá que pasar un largo rato
con varias personas en casa, y que no sobra pensar en los
pasatiempos.
Libros, crucigramas, juegos y todo lo que pueda ayudarlos a
distraerse y a entretenerse serán muy necesarios cuando llegue el
huracán.
Orden de evacuación
Casi siempre, cuando hablamos de huracanes, las autoridades locales
informan a la comunidad a través de los medios de comunicación.
En otras ocasiones utilizan métodos tales como campanas, sirenas,
pitos o brigadas.
En caso de evacuación, normalmente hay uno o dos días para abandonar
la casa.
Grupo de personas atraviesan un río durante una evacuación
En evento de un huracán, siempre es mejor dirigirse al refugio
indicado por organismos de socorro.
Prepare su equipo incluyendo sólo lo esencial: radio, linterna,
baterías, alimentos, agua, ropa y documentos.
Si tiene automóvil, asegúrese de que tenga suficiente gasolina y
siga las rutas de evacuación indicadas.
Es importante saber a dónde se va a dirigir: si va a casa de amigos
o familiares, o si va al refugio que las autoridades han preparado.
Generalmente el refugio puede ser una iglesia o un colegio; averigüe
dónde está localizado y cómo llegar a él.
Después del huracán
Una vez que las autoridades lo autoricen, abandone su refugio
despacio y con cuidado.
Inspeccione los daños dentro de su casa y recoja en primer lugar los
desechos peligrosos como vidrios y cristales.
Después de asegurar a su familia y de limpiar por dentro su
propiedad, ayude a sus vecinos.
Cuando salga, tenga cuidado. Sobre todo al cortar o levantar árboles
caídos, y al caminar a través de charcos de agua. Puede haber cables
y líneas de energía suspendidos u ocultos.
Si usted ha evacuado, no regrese al área afectada antes de que
reciba autorización para hacerlo.
Automóvil bajo las ramas de los árboles arrancadas por el huracán
Es importante podar los árboles antes el huracán para evitar daños.
No maneje a través de vías inundadas.
Y aléjese del agua en movimiento, especialmente de ríos, corrientes
y sistemas de drenaje.
Finalmente, piense en la próxima temporada de huracanes y estudie si
debe tomar medidas de prevención más sustanciales.
Si en su zona existe un historial de tormentas e inundaciones, únase
con sus vecinos para abordar el tema de la reubicación con las
autoridades.
Si decide permanecer, estudie los problemas que le causó la tormenta
y trate de prevenirlos.
¿Se le desprendió el techo de su casa? Asegúrelo.
¿Tiene espacio y recursos para construir un refugio en su hogar?
Solicite consejo y contrate un experto.
Fije las lámparas de techo y todos los artículos que puedan caerse o
desprenderse.
Proteja externamente las ventanas.
Mueva los objetos pesados o que puedan romperse hacia niveles
inferiores.
En fin, no espere hasta la próxima tormenta para comenzar a
protegerse.
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