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AGUA EN LA LUNA
Investigadores
estadounidenses han encontrado evidencias de la existencia de agua
en el interior de la Luna, que cuestionan la teoría comúnmente
aceptada acerca de la formación de nuestro satélite.
e cree que la
Luna se formó después de un violento choque entre la Tierra y otro
objeto del tamaño de un planeta.
Los
científicos especulaban que el calor producido por este impacto
evaporó toda el agua.
Pero un nuevo
estudio publicado en la revista Nature señala que fluyó agua
por la superficie lunar desde el interior, impulsada por erupciones
volcánicas hace unos tres mil millones de años.
Esto sugiere
que el agua ha sido parte de la Luna desde su temprana existencia.
El
descubrimiento surgió de vidrio volcánico lunar, cuentas en forma de
piedritas que fueron recogidas y regresadas a la Tierra por las
misiones espaciales Apolo a finales de los 60 y comienzos de los 70
Desde
entonces, los científicos han intentado identificar el contenido y
origen de una clase de elementos químicos dentro de los vidrios
multicolores conocidos como volátiles.
En particular,
investigaron los vidrios para encontrar rastros de agua, pero la
evidencia los eludió. Esto era consistente con la teoría general de
que la Luna era árida.
El equipo
científico de la Universidad Brown, el Instituto Carnegie para la
Ciencia y la Universidad Case Western Reserve usó una técnica
conocida como Espectrometría de Masa Iónica Secundaria (SIMS, por
sus siglas en inglés) para detectar cantidades de agua
extremadamente diminutas en vidrios y minerales.
"Desarrollamos
una manera de detectar hasta cinco partes por millón de agua", dijo
Erik Hauri, del Instituto Carnegie en Washington D.C.
"Quedamos
realmente sorprendidos al encontrar mucho más que eso en estas
cuentas de vidrio, hasta 46 partes por millón".
Perdida en
el espacio
El equipo
entonces confirmó a través de una serie de pruebas que el hidrógeno
había estado presente todo el tiempo y que las muestras no habían
sido infundidas por vientos solares ricos en hidrógeno ni
contaminadas por otros volátiles.
"Esto confirma
que el agua proviene de adentro de una capa de la Luna", comentó el
director del estudio, Alberto Saal, profesor asistente de Ciencias
Geológicas de la Universidad Brown
"No tiene nada
que ver con procesos secundarios, como la contaminación o el viento
solar".
Los
investigadores creen que el agua estaba contenida en magma que
erupcionó a través de "fuentes de fuego" hacia la superficie lunar
hace más de tres mil millones de años.
Casi 95% de
este vapor de agua se perdió durante la actividad volcánica.
"Como se
pensaba que la Luna estaba perfectamente deshidratada, esto resulta
ser un gran salto respecto a anteriores estudios", expresó el
coautor Erik Hauri, del Instituto Carnegie.
"Apunta a la
intrigante posibilidad de que el interior de la Luna pudo haber
contenido tanta agua como la capa superior de la Tierra. Pero aún
más: si los volcanes de la Luna expulsaron 95% de su agua... ¿dónde
fue a parar?"
Como la
gravedad de la Luna es muy débil para retener una atmósfera, los
investigadores especulan que parte del vapor de agua de las
erupciones salió al espacio.
Pero otra
parte también pudo haberse deslizado hacia los fríos polos de la
Luna donde podría persistir hielo en los cráteres perpetuamente bajo
la sombra.
Rocas
antiguas
El estudio
también puede iluminar las especulaciones sobre cuánto lleva el agua
en la Tierra, añadió Saal.
"Sugiere que
el agua estaba presente dentro de la Tierra antes del gran choque
que formó la Luna", explicó.
"Eso plantea
dos posibilidades: El agua no fue completamente vaporizada en ese
choque o fue añadida poco tiempo después -menos de 100 millones de
años- a través de volátiles provenientes del exterior, como los
meteoritos.
Los vidrios
analizados en el estudio le dan un color a la Luna de verde o
naranja. Mientras que la mayoría de los vidrios recolectados en la
Luna fueron producidos por el derretimiento de rocas durante el
impacto de meteoritos, estos no tienen las típicas características
de los llamados vidrios de impacto.
Además, tienen
una edad similar a las rocas basálticas encontradas a su alrededor,
vinculándolos a la evolución geológica de la Luna.
La
verificación de la existencia de agua en los polos de la Luna es una
de las metas de la misión Orbital de Reconocimiento Lunar de la NASA
que será lanzada este año.
También es el
principal objetivo del Satélite Sensor de Observación de Cráteres
Lunares (LCross, por sus siglas en inglés) programado para ser
lanzado en 2009
Fuente
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