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La
actividad física retrasa el envejecimiento
Una vida
físicamente activa no sólo ayuda a mantenerse sano, sino que además
es un excelente aliado para afrontar el paso de los años.
Al menos ello
ha desvelado un estudio realizado en 2400 mellizos, cuyos resultados
acaban de ser dados a conocer por la revista Archives of Internal
Medicine.
El sedentarismo acelera el proceso de envejecimiento hasta tal punto
que las personas que más actividad física realizaban resultaron ser
biológicamente diez años más jóvenes que las personas más
sedentarias.
El sedentarismo disminuye las expectativas de vida no sólo al
predisponer a padecer enfermedades relacionadas con la edad, sino
también porque parece influir sobre el mismo proceso de
envejecimiento.
A esa conclusión llegaron tras estudiar a 2400 hermanos mellizos que
integran el St. Thomas UK Twin Registry , un registro de mellizos
que incluye a 10.000 mellizos ingleses.
Spector y sus colegas de la Unidad de Investigación de Mellizos y de
Epidemiología Genética del King s College extrajeron muestras de
sangre de los voluntarios, a partir de cuyos glóbulos blancos
obtuvieron el ADN necesario para realizar sus estudios.
La edad de las células
Los investigadores se centraron en el análisis de los telómeros:
porciones de ADN que se encuentran en los extremos de los cromosomas
(ver ilustración) y que se acortan cada vez que la célula se divide.
Cada año que pasa, los cromosomas pierden en promedio 21 de las
unidades que conforman los telómeros, pero cuando éstos se vuelven
extremadamente cortos, la célula que los alberga pierde la capacidad
de dividirse.
Así, los telómeros resultan ser una suerte de reloj biológico que da
cuenta de la edad de las células. La pregunta a responder a partir
de su estudio fue: ¿llevar una vida físicamente activa o, por el
contrario, sedentaria tiene algún impacto sobre la edad biológica de
las células?
Para hallar una respuesta, los investigadores compararon el largo de
los telómeros de los voluntarios según la cantidad de actividad
física que realizaban en su tiempo libre.
Así, dividieron a los 2400 mellizos según su nivel de actividad
física semanal en cuatro grupos: inactivos (16 minutos de actividad
física a la semana en promedio); poco activos (36 minutos);
moderadamente activos (102 minutos), y muy activos (199 minutos).
"Nuestro hallazgo principal fue que las mujeres y los hombres que
eran menos activos físicamente en su tiempo libre tenían telómeros
más cortos que sus pares, independientemente de la edad",
escribieron los autores en las conclusiones de su estudio.
"Los sujetos más activos tenían telómeros del mismo largo que
individuos sedentarios hasta diez años más jóvenes, en promedio
-agregaron los investigadores-. Esta diferencia sugiere que los
sujetos inactivos quizá sean diez años más viejos biológicamente que
los sujetos más activos."
Distintas formas del estrés
En estudios previos, Spector y sus colegas del King`s College habían
ya demostrado que la obesidad y el tabaquismo acortaban los
telómeros en cantidades equivalentes a diez años.
Ahora, el desafío era explicar la asociación entre el sedentarismo y
el acortamiento de los telómeros.
Previo al estudio, se sabía que: "El largo de los telómeros de los
glóbulos blancos es menor en enfermedades que se asocian con un
estrés oxidativo, como la enfermedad coronaria arterial, la diabetes
mellitus, la insuficiencia cardíaca y la osteoporosis, y que es un
predictor de infarto de miocardio temprano".
De ahí que los investigadores sostengan ahora que el largo mayor de
los telómeros observado en los mellizos más activos se debe a que la
actividad física "disminuye el impacto del estrés oxidativo" sobre
las células. O, en otras palabras, que hacer actividad física
protegería a las células de la acción de los radicales libres que
aceleran su envejecimiento.
Otra hipótesis alternativa apela a los efectos del estrés, pero en
este caso no el estrés celular causado por los radicales libres,
sino el estrés psicológico.
"Es plausible que la relación entre la actividad física que se
realiza en el tiempo libre y el largo de los telómeros esté mediada
en parte por una reducción de los niveles de estrés psicológico
inducida por el ejercicio", escribieron los investigadores.
En todos los casos, concluyeron los autores, "nuestros hallazgos
subrayan la importancia de promover la práctica regular de ejercicio
para retardar el envejecimiento y disminuir el riesgo de padecer
enfermedades asociadas a la edad".
¿Cuánto ejercicio es necesario para obtener los citados beneficios?
"Nuestros resultados destacan la importancia vital de las guías que
recomiendan que realizar treinta minutos de actividad física de
moderada intensidad, por lo menos cinco días a la semana, tiene
efectos significativos sobre la salud."
Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION,
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