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Fabricaran
un
telescopio de líquido iónico en la luna
La cara oculta de la luna podría
exponer secretos jamás desvelados gracias a un telescopio ideado por
científicos canadienses. Fabricado con líquido iónico y del tamaño
de un campo de fútbol, situado en la superficie lunar este
instrumento permitiría observar las galaxias más antiguas del
universo. Aunque aún se encuentra en fase de prototipo, se espera
que esté listo para el año 2020. La NASA ya se ha interesado por la
idea, en el contexto de sus pretensiones de volver a la luna para
quedarse. Por Yaiza Martínez de
Tendencias Científicas
La idea de instalar un telescopio sobre
la cara oculta de la luna no es nueva, pero esta posibilidad aumenta
ante las recientemente expresadas pretensiones norteamericanas de
regresar a nuestro satélite. Por otro lado, los últimos avances en
ingeniería espacial hacen cada vez más factibles los proyectos de
instalación de telescopios en la luna.
Es el caso del proyecto de un equipo de científicos de la
Laval University de Québec (Canadá) que, liderado por el
astrofísico
Ermanno Borra, planea construir una especie de "piscina" del
tamaño de un campo de fútbol con un espejo líquido de 20 metros de
alto por 100 de ancho en su interior.
Este espejo líquido y plateado, según explica la revista
Scientific American, recogería la leve luz de las galaxias más
antiguas del universo, lo que supondría un logro tecnológico sin
precedentes.
En qué consiste
Los telescopios de espejos líquidos se diferencian de los
tradicionales en que sus espejos primarios, que reúnen y centran la
luz, están hechos con un fluido reflectante en lugar de con vidrio
pulido. En este caso, los científicos utilizarían un líquido
denominado "líquido
iónico" capaz de permanecer en estado líquido incluso en las
temperaturas extremadamente bajas de la luna, del orden de -143 ºC.
Los líquidos iónicos son sales con unas características especiales
que cada vez llaman más la atención de los científicos: poseen una
volatilidad prácticamente nula, con una presión de vapor casi cero
ya que están compuestos completamente de iones; una inflamabilidad
despreciable; y una alta estabilidad térmica y un bajo punto de
fusión. Sobre el líquido iónico del telescopio en cuestión, se
añadiría una fina capa de partículas de cromo y, finalmente, otra
capa más de partículas de plata.
Y aunque aún quedan varios años para que la tecnología pueda llegar
a construir este tipo de telescopios lunares, sus posibilidades son
superiores a las de los telescopios convencionales, aseguran los
expertos.
Observar las galaxias más antiguas
La idea de un telescopio líquido instalado en la luna es aún
controvertida: requeriría de una inmensa inversión cuya eficiencia
estaría sometida a interferencias como las del polvo que pudiera
manchar la superficie del producto final o la de los rayos de la luz
lunar.
Sin embargo, si pudiera llevarse a cabo, se resolvería el problema
de la necesidad de fabricar telescopios cada vez más potentes, y que
requieren de espejos de enfoque cada vez mayores.
Por ejemplo, el
Telescopio Espacial Hubble (telescopio de gran potencia, que fue
enviado al espacio por los EEUU en el año 1990 y que transmite
imágenes de objetos espaciales), tiene un espejo de 2,5 metros de
ancho. Su sucesor, el
Telescopio Espacial James Webb de la NASA, que se espera entre
en funcionamiento en 2013, tendrá un espejo de 6,5 metros. Los
espejos más grandes, de los telescopios gemelos del obseratorio
Hawaii's Keck miden respectivamente 10 metros cada uno.
Pero, si se quieren observar galaxias surgidas hace unos 13 mil
millones de años, se necesitarían espejos de 100 metros de ancho.
Lanzar un objeto de este tamaño al espacio sería una obra
monumental. Un espejo líquido, en cambio, podría instalarse,
básicamente, en un contenedor que, al girar, produzca una curva
similar a la de un cráter, permitiendo focalizar la luz.
Antecedentes
Los investigadores han fabricado ya varios telescopios líquidos en
la superficie terrestre con mercurio, pero éstos absorben demasiada
luz como para enfocar imágenes débiles de objetos celestes antiguos.
Para conseguir una versión más brillante, Borra y sus colegas
cubrieron un disco de líquido iónico con una capa de plata de un
grosor de 30 nanómetros. Aunque el líquido iónico empleado se helaba
por debajo de los -98ºC, aún quedan otros muchos líquidos iónicos
que probar, han explicado los científicos en la revista
Nature.
Borra y sus colaboradores creen que un telescopio apropiado podría
ser finalmente fabricado alrededor de 2020. Tendría algunas
dificultades, como que sólo podría enfocar en una dirección. A pesar
de todo, las imágenes que obtuviera resultarían revolucionarias,
aseguran los científicos, que aspiran a que un instrumento de tal
envergadura les permita incluso analizar las primeras etapas del
universo antes del Big Bang.
Interés de la NASA
Este proyecto ha despertado ya el interés de la NASA, que parece
dispuesta a imponer su presencia en la luna, con nuevos proyectos
destinados a desarrollar nuevas oportunidades de investigación en el
satélite.
El regreso de la Nasa a la luna se hará por etapas, pero el
propósito final sería establecer allí las primeras colonias humanas,
que servirán para la explotación de ciertos recursos lunares como el
helio-3, isótopo ligero del elemento helio muy raro en la Tierra
pero muy buscado para su aplicación en investigaciones sobre fusión
nuclear. Este elemento procede del interior de las estrellas y lo
produce el sol. Se cree que puede encontrarse en abundancia sobre la
superficie de la luna.
Pero la luna también podría convertirse en lanzadera para otras
misiones incluso más ambiciosas, como la llegada de los humanos a
Marte. Según publica la revista
Moon Daily, la NASA ha seleccionado ya sus propuestas para sus
actividades científicas futuras en la luna, entre las que se
consideran las destinadas a comprender mejor la historia de nuestro
sistema solar.
Un telescopio líquido como el que pretenden fabricar los científicos
canadienses de la universidad de Laval serviría muy bien para estos
fines, considerando la cantidad de información sin precedentes que
podría aportar y, también, que resultaría más barato de fabricar que
los telescopios tradicionales, además de tener mucha mayor potencia
Fuente
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