Cómo funciona la mente de un asesino en masa
No se sabe mucho del autor de la
mayor masacre jamás perpetrada en un recinto educativo de Estados
Unidos, pero los autores de estos crímenes son a menudo seres
solitarios e incapaces de hacer frente a una pérdida o un fracaso,
según los expertos
El perfil más corriente de estos
asesinos es el de un individuo "aislado, recluido y asocial", dijo a
AFP Alan Langlieb, director de psiquiatría del trabajo de la
Universidad Johns Hopkins.
Del asesino de Norris Hall, un edificio del campus de la Universidad
Virginia Tech, que abatió a más de 30 personas antes de suicidarse,
sólo se conocieron en un principio los relatos de los testigos.
Grande, de tipo asiático (luego se supo que se llamaba Cho Seung-Hui,
de Corea del Sur), metódico y decidido.
Cuando se le pregunta a Alan Langlieb qué puede causar que alguien
cometa un crimen de esta naturaleza, él dice simplemente: "No hay
respuesta".
"A veces es premeditado, pero alguien puede despertarse una mañana y
decir: 'Voy a causar estragos en la sociedad'", agregó.
A veces una cosa sin importancia puede desencadenar el mecanismo
fatal en alguien socialmente aislado y que quiere lanzar un mensaje
a una sociedad contra la cual siente furia.
El Servicio Secreto, que se ocupa en especial de la seguridad del
presidente de Estados Unidos, estudió 37 hechos de violencia en
establecimientos educativos norteamericanos entre 1974 y junio de
2000.
El estudio concluye que "no hay un perfil preciso, útil" de los
estudiantes entregados a estos actos.
Sólo un escaso número de estos asesinos estaba en situación de
fracaso escolar, y casi dos tercios nunca tuvieron problemas en la
escuela, ni mostraron ningún cambio en su rendimiento escolar o en
su red de amigos.
Un 40% de estos asesinos se confundían en la masa de estudiantes. Un
tercio eran "solitarios" y un cuarto pertenecía a algún grupo de
"marginales".
Un tercio de los atacantes de sentían perseguido y sobre todo se
mostraban incapaces de hacer frente "a la pérdida de algo importante
o a un fracaso personal", dice el informe. El 98% debió justamente
hacer frente a una situación de este tipo antes de pasar a los
hechos.
Según la investigación del Servicio Secreto estos ataques son a
menudo largamente premeditados y no es raro que los asesinos hablen
de su plan por adelantado.
Una investigación similar del FBI señala por su parte que existen
señales, como una obsesión por la violencia, dificultades en dominar
la cólera o en enfrentar ciertas situaciones, y también la depresión
o la falta de tolerancia y de confianza en los demás
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