Natascha Kampusch:
Siempre pensaba en huir, pero no podía arriesgarme
La joven Natascha Kampusch, que
estuvo secuestrada durante más de ocho años y en libertad desde hace
sólo dos semanas, resaltó, en su primera y esperada entrevista a la
prensa, la desesperación vivida en su largo cautiverio y su deseo
permanente de huir
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"Sólo pensaba en huir", dijo Kampusch
en declaraciones a la revista semanal austriaca 'News' en su edición
de mañana.
Toda la república alpina, conmocionada tras la liberación de
Kampusch hace dos semanas, ha estado a la espera de sus primeras
declaraciones públicas, así como de su primera aparición ante las
cámaras de televisión, que se espera para esta noche.
La radiotelevisión pública austriaca ORF, que comercializa los
derechos exclusivos a nivel internacional, emitirá a las 20.15 la
entrevista con la joven hecha por un redactor que durante todos esos
años estuvo en contacto con su familia.
Se espera que el espacio de 20 minutos de duración bata el récord de
audiencia en la república alpina, cuyos habitantes quedaron
conmocionados por el secuestro de la entonces niña, en marzo de
1998, y ahora de nuevo, con la reaparición de la joven.
El entrevistador, Christoph Feurstein, ha adelantado que "en la
entrevista hay momentos que ponen los pelos de punta" y que ella
cuenta cómo, durante el secuestro, trató de hacer señales de socorro
con su mirada a la gente con la que se cruzaba, pero que "nadie
reaccionó". Natascha "tenía muchas ganas de hacer la entrevista y lo
ha hecho muy bien", asegura Feurstein. "Estaba muy enérgica, muy
activa, llena de deseos y de ilusiones para el futuro", describe.
'Por qué a mí'
"Una y otra vez me preguntaba por qué precisamente entre los muchos
millones de seres humanos (que hay) justo a mí tenía que pasarme
esto", explicó en la entrevista de 'News' la joven de 18 años.
Natascha fue recluida en un zulo subterráneo, debajo del garaje de
la casa de su secuestrador, Wolfgang Priklopil, un técnico en
electrónica que se suicidó, con 44 años, pocas horas después de la
huida de su rehén.
"Yo pensaba: seguro que no he venido al mundo para dejarme encerrar
y arruinar completamente mi vida. Estoy desesperada por esta
injusticia", añadió Kampusch.
"Me sentía como una pobre gallina en una batería ponedora (expresión
utilizada en Austria que es similar a sardina enlatada). Seguro que
han visto en la televisión y la prensa mi calabozo. Así es que saben
cómo era de pequeño. Era para desesperarse".
"Siempre pensaba en cómo llegar hasta el punto de poder huir. Pero
no podía arriesgarme", aseguró.
Según Kampusch, su secuestrador "sufría una fuerte paranoia y
mantenía una desconfianza permanente".
"Un intento fallido hubiese significado correr el peligro de no
salir nunca más del sótano. Tenía que ganarme su confianza de forma
sucesiva".
Es la primera vez que la joven relata a la prensa cómo vivió su
cautiverio, en un recinto subterráneo de seis metros cuadrados,
meticulosamente escondido en la casa de Priklopil, situada en la
pequeña localidad de Strasshof, cerca de Viena.
Así, su calabozo se encontraba a pocos kilómetros de su antiguo
hogar, en un distrito vienés, donde fue secuestrada en marzo de 1998
en su camino a la escuela.
Kampusch también habla de su nueva vida y dice que espera recuperar
la formación escolar para poder estudiar una profesión, entre las
que mencionó la de periodista, abogada o psicóloga.
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