Aparecen los
primeros teléfonos móviles que piratean Wi-Fi
Diversos fabricantes están sacando
al mercado nuevos tipos de teléfonos móviles capaces de localizar y
utilizar los puntos Wi Fi de acceso inalámbrico a Internet, del
mismo modo que lo hacen hoy los ordenadores portátiles. Una vez que
estos teléfonos conectan, se pueden realizar llamadas gratuitas
porque usan Internet para comunicarse con otra persona, aunque la
calidad de la señal varía. El problema radica en si es ético o legal
aprovechar de manera gratuita las señales que envían los puntos de
acceso privados, de clientes que sí que los pagan. Por Vanessa Marsh
de Tendencias Científicas.
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Compañías como Belkin, Vonage, Skype
(de eBay) y T-Mobile (de Deutsche Telekom) venden ya modelos de
teléfonos que permiten realizar llamadas gratuitas a través de la
conexión a Internet (de otros en algunos casos), sacando partido de
los cientos de miles de puntos de acceso Wi-Fi instalados en
cafeterías, aparcamientos, negocios e incluso hogares.
Belkin, por ejemplo, informa en su página web del lanzamiento de un
nuevo modelo de teléfono que realiza llamadas a través de redes Wi-Fi.
Por su parte, Vonage ofrece el WiFi UTStarcom F1000, que cabe en el
bolsillo y que utiliza el servicio Vonage a través de conexión a los
puntos de acceso a Internet sin cables de todo el mundo (puntos Wi-Fi)
y Skype, por su parte, ofrece el NetGear Skype Wi-Fi Phone.
Esta situación provoca diversas cuestiones legales y éticas, porque
los clientes se aprovecharían de puntos de acceso pagados por otras
personas, en beneficio de los fabricantes de estos móviles, que
venden un servicio que ellas ni siquiera suministran.
Por otro lado, está el problema de que las señales que detectan los
móviles vía Wi-Fi privados no son iguales en todo momento, y su uso
puede afectar a la calidad de la señal de los que están pagando
dichos puntos de acceso.
Importantes limitaciones
Son limitaciones que hacen que esta tecnología tan sólo comience a
emerger tímidamente a nivel comercial. El espectro de
radiofrecuencia de los Wi-Fi carece de licencia y no está mantenido
por ninguna compañía, por lo que la calidad de las llamadas no es
fiable.
Si se quieren hacer llamadas desde cualquier lugar, se debe buscar
un nuevo punto de conexión, además de arriesgarse a que la llamada
falle. Otra de las limitaciones radica en que la tecnología Wi-Fi
requiere de mucha energía, por lo que las baterías pueden agotarse
rápidamente, en algunos casos, en tan sólo una o dos horas, comenta
al respecto The New York Times.
Por eso, T-Mobile por ejemplo está permitiendo que sus clientes
prueben teléfonos que pueden funcionar tanto con la red telefónica
normal como con el Wi-Fi. Esta flexibilidad ofrece la posibilidad de
elegir la conexión que se quiera establecer en cada momento.
Una alternativa amenazante
Esta tecnología, a nivel general, podría amenazar el dominio de las
telecomunicaciones tradicionales, al ofrecer una alternativa
distinta de voz y transmisión de datos. Pero los expertos señalan
que aún no está lista para su expansión en el mercado.
El sistema no asegura la ubicuidad de los teléfonos móviles, y aún
no está preparado. Además, puede resultar invasivo para los usuarios
de los puntos de acceso Wi-Fi necesarios para que los clientes de
las compañías hablen.
Para los que paguen el Wi-Fi, no habrá ninguna indicación clara de
que alguien les está pirateando la señal para hablar por teléfono,
lo que resultaría un verdadero abuso, a no ser que mucha gente los
tenga y todos puedan aprovecharse de los de los demás.
Este fenómeno de "parasitismo" de las señales ya se da con los
ordenadores portátiles con conexión Wi-Fi, que también han abierto
el debate porque utilizar una conexión sin permiso constituye una
forma de acceso no autorizada.
La solución sería que los compradores de puntos de acceso Wi-Fi
pidieran contraseñas que limitaran el uso de las señales. Sin
embargo, ¿no sería mejor que se creara una red común de puntos Wi-Fi
que sirviera para todos?
Fuente
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