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Científicos descubren un efecto óptico en paisaje de Munch
La ausencia
de reflejos en el agua que se produce en el cuadro del pintor
noruego Edward Munch "Chicas en el muelle" se debe a un efecto
óptico y, por tanto, no tiene una intencionalidad simbólica como se
pensaba hasta ahora.
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En un artículo
que publicará en mayo la revista "Sky and Telescope" los profesores
de la Universidad de Texas Don Olson y Russell Doescher detallan que
la luz amarillenta que se aprecia en el cielo representado en el
cuadro no se refleja en el agua porque el autor se encontraba por
encima del nivel del mar.
Por este motivo, dicen, se produce una asimetría en el reflejo del
cielo en el agua del fiordo junto al puerto que es plasmada con
exactitud por Munch.
Durante años, varios expertos han explicado esta ausencia de reflejo
como una licencia del artista que expresaba su situación emocional.
Sin embargo, estos expertos han acudido a las investigaciones de
Marcel Minnaert, pionero en fenómenos ópticos atmosféricos, que
traza una explicación de lo que ocurre cuando alguien ve un objeto
reflejado en el agua por encima del nivel del mar.
Aplicando la teoría de Minnaert, estos expertos determinaron que
Munch pintó el cuadro desde un punto situado once pies por encima
del nivel del agua, lo que le permitía ver la luz amarillenta del
cielo directamente, pero no apreciar su reflejo, que era tapado por
una casa cercana.
"Chicas en el muelle" se inspiró en el paisaje de Asgardstrand
(Noruega), un lugar de vacaciones situado en el sur del Círculo
Polar Artico donde Munch pasó largas temporadas.
Estos investigadores viajaron a la localidad noruega, donde hicieron
cálculos topográficos y compararon los puntos de fuga del cuadro con
fotos antiguas del puerto.
De esta forma, averiguaron también que el objeto que emite la luz
amarillenta era la luna y no el Sol, lo que hasta el momento era una
incógnita debido a que Asgardstrand se encuentra en el solsticio de
verano, donde hay una continua noche luminosa en la que conviven
ambos cuerpos celestes.
Tras comprobar la ruta del Sol y la Luna en el cielo noruego, estos
investigadores apreciaron que, mientras el crepúsculo solar estaba
lejos de la vista del pintor cuando realizó el cuadro, la Luna se
encontraba justo en el punto desde el cual se emite la luz en el
cuadro.
Este equipo ya usó el cuadro de Munch "El grito" para reflejar el
efecto que tuvo la explosión del volcán Krakatoa a finales del siglo
XIX en el color del cielo, que aparece reflejado en la obra del
pintor noruego con intensos tonos rojizos.
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