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Deje de fumar por Internet
La
evidencia científica en torno a estas aplicaciones es aún escasa,
pero algunas investigaciones comienzan a arrojar datos interesantes,
como los resultados obtenidos por expertos de universidades de
California, en EEUU. Sus trabajos se han publicado en el 'Journal of
the American Medical Informatics Association' (2003) y el 'Journal
of Health Communication' (2005).
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En ambos estudios, los científicos muestran los pros y los contras
de este tipo de tratamiento a través de Internet. Los dos señalan
que las peculiaridades de la Red favorecen el abandono del tabaco y
destacan que, a pesar de su potencial papel beneficioso,
especialmente sobre grandes segmentos de la población, este medio es
"una fuente sin explotar".
Entre sus características, los expertos destacan las que consideran
únicas: permite mandar información a cualquier lugar del planeta y
durante 24 horas al día; facilita el seguimiento de los pacientes y
hace posible alcanzar a un gran número de fumadores sin perder, por
este motivo, la interactividad con ninguno de ellos. En la línea de
lo comentado por los miembros de la Unidad de Tabaquismo del
Hospital Carlos III, el estudio publicado en 2003 subraya las
propiedades 'mágicas' del correo electrónico.
"Es un poderoso complemento de las páginas 'web' que permite a los
diseñadores mandar, según su propia iniciativa, contenidos con los
que completar y resaltar los materiales del sitio", señala uno de
los trabajos. "La combinación de estos dos canales hace que sea
práctico desarrollar intervenciones de alta intensidad por Internet,
con el objetivo de conseguir el cese del consumo", agrega.
Entre los posibles puntos débiles, este mismo estudio menciona que
el fácil acceso, característico de esta clase de programas, podría
tener un efecto negativo sobre la eficacia del tratamiento: "Debido
a que es relativamente sencillo introducirse en una aplicación de
Internet, los fumadores que utilicen este método podrían estar menos
motivados que los que acuden a clínicas para abandonar el tabaco o
buscan ayuda de un especialista".
Sobre esta cuestión, Sánchez Agudo matiza: "Es cierto que es más
sencillo que venir al hospital pero el fumador tiene que
comprometerse a ir dando una serie de pasos para poder continuar en
el programa. Lo que sí es cierto es que la aplicación obvia una gran
dificultad, que no es otra que tener que acudir a un lugar concreto
en un momento determinado".
"Esto no significa que vayamos a perseguir a las personas que no
sigan la terapia adecuadamente. Pero sí se contactará con ellas un
número razonable de veces para intentar ayudarlas en su camino. Si
definitivamente no lo están haciendo bien, siempre podrán volver a
empezar cuando se encuentren preparadas. Sólo tendrán que elegir un
usuario nuevo", puntualiza.
Otro trabajo, en este caso recogido en 2005 en 'Addiction', aporta
más datos sobre los beneficios de los soportes de ayuda
personalizados, como 'Vida sin tabaco:' "Un programa 'web' que
recoge información relevante de los usuarios y adapta la
intervención a sus necesidades específicas tiene ventajas
significativas sobre los no ajustables [a un perfil individual]". Y
un ensayo publicado en el 'Journal of Medical Internet Research'
habla de otra peculiaridad de este tipo de iniciativas. "La
tecnología informática y la psicológica pueden combinarse para
producir materiales individuales de autoayuda [...] y para
distribuirlos a nivel poblacional", reza.
El doctor Sánchez Agudo confía en que la nueva 'web' obtendrá
resultados positivos semejantes a los conseguidos por su equipo a
través del teléfono gratuito de ayuda. "En un principio, el éxito
será más discreto porque habrá personas que accederán sin estar
motivadas, dadas las facilidades del medio. Acabarán abandonando la
terapia y quedarán los realmente motivados", apostilla.
Las evidencias científicas y la experiencia de los distintos
expertos en tabaquismo avalan cada vez con mayor firmeza la eficacia
de un método ligado a nuestro tiempo. El estrés, las prisas o la
movilidad no deben servir de excusa para continuar consumiendo una
droga que, cada año, mata a 650.000 personas en la Unión Europea.
Anímese a probar.
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Si Irlanda e Italia pueden, nosotros también
En los días previos a la entrada en vigor de la Ley antitabaco, una
frase es la que más se repetía entre los especialistas en la
materia: "Ni Irlanda ni Italia han tenido problemas. ¿Por qué vamos
a tenerlos nosotros?". Conflictos a parte, lo que es seguro es que
los españoles, igual que hicieron los italianos e irlandeses,
tendremos que modificar determinadas costumbres nacionales.
Para entender lo que significa el tabaco en España debemos
remontarnos cinco siglos atrás. El viaje de Colón no sólo supuso el
descubrimiento de un nuevo continente sino también de sus productos,
costumbres, hábitos... Entre ellos, la planta del tabaco y,
consecuentemente, del tabaquismo. La droga entró en nuestro país
rápidamente y estableció su centro de difusión en Sevilla. Desde
allí se extendió por el territorio español y por Europa.
Según explica Conrado Granado, en su obra 'Todo sobre el tabaco. De
Cristóbal Colón a Terenci Moix', tras los primeros coletazos, las
autoridades comenzaron a darse cuenta del dinero que movía la
sustancia. Por ello, el Estado ha monopolizado su control durante
más de 300 años: "El tabaco fue, es y, al parecer, seguirá siendo un
producto apetecible, tanto para fumárselo, convertirlo en vía de
recaudación de impuestos o para utilizarlo como negocio".
Después de tantos años de gloria, y a pesar de los esfuerzos de las
tabaqueras, hacia 1950 el producto comenzó a ofrecer su verdadera
cara: la de una sustancia que causa enfermedades a quien la consume.
El apelativo de droga se lo puso la Organización Mundial de la Salud
en la década de los 70.
En la actualidad, los gobiernos de una parte importante el mundo
quieren escribir una nueva historia, libre de los malos humos del
tabaco. Una decisión que, en España, asusta y/o enerva a parte de
los ciudadanos. Éste es el caso de determinados fumadores,
agricultores y hosteleros. Y de las tabaqueras que han iniciado
estrategias -como bajar el precio- para contrarrestar los posibles
efectos de la ley.
En España, la mayoría de la producción se concentra en Extremadura
(un 85%) y 20.000 familias viven de ello. Aunque, por el momento, la
Unión Europea (UE) mantiene las ayudas al cultivo, la Comisión
pretende recortar estas subvenciones de manera progresiva.
Con la nueva normativa, España dejará de ser de los peores países en
materia antitabaco de la UE. Y formará parte del grupo de naciones
que han aprobado textos que limitan parcial o totalmente el consumo
en lugares públicos. Primero lo hizo Malta y luego Irlanda, Suecia e
Italia. "Lo ideal sería que la UE estuviera a la cabeza y que ella
misma pudiera regular este ámbito de forma global. Pero detrás hay
mucho poder político y dinero. Por eso no se consigue", opina Javier
Fábregas, experto de la Red Europea de Prevención del Tabaquismo.
TABACO EN ESPAÑA
TABAQUISMO EN ESPAÑA
¿ Porque cuesta tanto dejar de fumar?
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