|
El día que un atleta burló a Hitler
Hace 70 años, el corredor negro
Jesse Owens ganaba la primera de las cuatro medallas en los Juegos
Olímpicos de Berlín, nada menos que en la tierra del Führer..
|
 |
Unos 110 mil espectadores fueron
testigos directos de un hecho que nunca habrían imaginado: el
triunfo de un atleta negro en la Alemania nazi, frente al palco de
Adolf Hitler. Jesse Owens comenzaba a darle forma a esa utopía hace
70 años.
En sus revisiones, la historia coincide en que los Juegos Olímpicos
de 1936 fue otro de los grandes acontecimientos deportivos
utilizados con fines políticos, en este caso por parte de Hitler,
para consolidar su régimen.
Allí llegaba Owens, quien significaba para la propaganda nazi apenas
un "auxiliar negro del equipo estadounidense".
Seguramente no habían dado cuenta de su talento y espíritu, tanto
que tuvieron que soportar la humillación de verlo subir cuatro veces
a recibir la medalla de oro, correspondiente a los 100 metros, 200,
salto en largo y 4x100.
En los 100 metros batió el récord olímpico con un tiempo de 10.3
segundos. La escalada continuaba días después con quiebres de marcas
mundiales en 4x100 y el forjamiento de una amistad muy particular:
el atleta alemán Lutz Long, uno de los símbolos de la raza aria.
Distinto a lo que pudiera imaginarse en una historieta de héroes y
villanos, Long colaboró con Owens para que el estadounidense
obtuviera la clasificación en una de las pruebas al ofrecerle
algunos consejos técnicos.
No sólo Owens superó el corte sino que, claro, ganó la final de la
competencia, tras lo cual dedicó a Hitler, que permanecía inmutable
en el palco, el afamado saludo. La historia de aquella relación sí
tendría un fin novelístico. Long murió durante la Segunda Guerra
Mundial, y entonces Owens pagó los estudios de su hijo.
La epopeya deportiva fue inédita, y tuvieron que pasar nada menos
que 48 años para que alguien consiguiera cosechar tantas medallas en
un mismo Juego, esta vez en manos del también mítico Carl Lewis.
Pero después de la gloria, vaya si de esto sabe la historia, pasó
mil pruebas más, hasta ser alcanzado por el cáncer de pulmón -fumaba
hasta cinco atados de cigarrillos por día- y la muerte, el 31 de
marzo de 1980, en el hospital universitario de Tucson.
Había nacido 66 años atrás, en Danville, Alabama, donde desde muy
pequeño comenzó a trabajar en una plantación de algodón para ayudar
a su familia. Antes de lanzar su carrera deportiva, también fue
vendedor en distintos comercios. Sobre el final de su vida se dedicó
a la venta de sellos y monedas olímpicas.
Hoy, una de las calles camino al Estadio Olímpico de Berlín lleva su
nombre. Allí donde ni siquiera era admitido en la ceremonia
inaugural, en el mismo lugar donde días después rompía marcas y
borraba sonrisas irónicas en los palcos. Donde desmentía la
existencia de cualquier ser terrenal superior e instalaba un manto
de orgullo negro en medio de tanto oprobio
DEPORTES EN ESPAÑA
Fuente
|
|