La pelota, bautizada como
Adidas Jabulani (que
significa "celebrar" en Zulú), está formada por ocho piezas de
material sintético, y para su diseño se usaron
avanzados sistemas de medición para perfeccionar su
aerodinámica, resistencia, etc.
El resultado, según sus 'padres', es
el "primer balón completamente esférico de la historia". Un juicio
que no ha convencido a los que hasta el 11 de julio serán sus más
exigentes usuarios. De poco parecen haber servido las horas
de laboratorio en el túnel del
viento o los golpeos milimétricos de un
robot diseñado para reproducir las técnicas de golpeo de
los futbolistas.
"Peor" a mucha altitud
Según los ingenieros encargados de su
diseño, la razón de las quejas de los futbolistas podría deberse no
a un fallo del balón, sino a que
algunas de las sedes del mundial están localizadas a
mucha altitud, lo que hace que la pelota se mueva "más
rápido".
Sea así o no, perjudique el juego
como aseguran algunos o lo beneficie como defienden otros, quizá lo
mejor, dado que la decisión de su uso es irreversible, sea asumir lo
que hay y -como dice el entrenador de España
Vicente del Bosque- "no
buscar coartadas ni poner excusas".